El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, han alcanzado este lunes en Berlín un acuerdo para la repatriación de cerca del 80% de los ciudadanos sirios que residen actualmente en territorio alemán, lo que podría implicar el retorno de unas 800.000 personas en un plazo de tres años. El pacto, sellado durante la primera visita oficial del mandatario sirio a Alemania desde la caída del régimen de Bashar al-Assad a finales de 2024, supone uno de los giros más significativos en la política migratoria alemana de la última década.
Durante la comparecencia conjunta en la Cancillería, Merz enmarcó el acuerdo en el nuevo contexto surgido tras el fin de la guerra civil siria. “La guerra civil ha terminado. Ahora existe, en principio, la posibilidad de regresar al país de origen”, afirmó el canciller, subrayando que las necesidades de protección de los refugiados deberán ser revisadas de manera individual.
El proceso de retorno se iniciará de forma prioritaria con quienes no dispongan de un permiso de residencia válido en Alemania, así como con un colectivo que Merz describió como “un pequeño grupo que nos causa problemas”, en referencia a ciudadanos sirios condenados o investigados por delitos en suelo alemán.
El acuerdo representa un cambio de ciclo respecto a la política de acogida que en 2015 impulsó la entonces canciller Angela Merkel, quien abrió las fronteras alemanas ante la presión humanitaria derivada del conflicto sirio. Alemania acogió entonces a más de 1,3 millones de ciudadanos sirios, de los que actualmente residen en el país algo más de 900.000. Durante estos años, el Estado alemán les proporcionó acceso a vivienda, asistencia sanitaria, educación y programas de integración, además de ayudas económicas que supusieron un coste considerable para las arcas públicas.
De los sirios que vivían en Alemania a finales del año pasado, 663.182 tienen permiso de residencia y 10.281 están obligados a abandonar el país. El año pasado, 6.502 sirios regresaron voluntariamente a Siria, con o sin el apoyo del programa de ayuda económica del Gobierno alemán.
Para financiar el proceso de repatriación y favorecer la estabilización del país árabe, Alemania destinará más de 200 millones de euros a la reconstrucción de infraestructuras civiles, en particular escuelas y hospitales. Además, el acuerdo prevé la creación de un grupo de trabajo conjunto que comenzará a operar de inmediato, y en los próximos días una delegación alemana se desplazará a Damasco para avanzar en los preparativos logísticos y administrativos.
El presidente sirio, por su parte, ha presentado el retorno de los refugiados como una oportunidad para la reconstrucción del país. Al-Sharaa ha propuesto un modelo de migración circular que permita a los talentos sirios contribuir a la recuperación de su nación sin renunciar a la vida construida en Alemania, abogando por atraer inversión alemana y aprovechar la cualificación adquirida por los refugiados durante su estancia en Europa.
El mandatario sirio señaló que entre los ciudadanos sirios en Alemania se encuentran unos 6.000 médicos que trabajan en hospitales alemanes.
La visita de Al-Sharaa no ha estado exenta de polémica. La figura del presidente sirio ha despertado el rechazo de diversos colectivos, entre ellos organizaciones kurdas en Alemania que lo responsabilizan de graves vulneraciones de derechos humanos. Estaba prevista además una manifestación en Berlín bajo el lema “Ninguna deportación implica tratos con violadores de los derechos humanos”. Cabe recordar que Al-Sharaa fue en su día dirigente del Frente al-Nusra, vinculado a la red terrorista Al-Qaeda, antes de consolidar su posición como nueva autoridad en Siria tras el colapso del régimen de Assad.
La situación interna en Siria sigue marcada por la inestabilidad: persisten tensiones sectarias, el grupo Estado Islámico mantiene actividad en algunas regiones, y la presencia militar israelí continúa en la zona desmilitarizada de los Altos del Golán.
Organizaciones de derechos humanos han alertado de estos riesgos y han cuestionado la viabilidad de un retorno masivo en las actuales condiciones sobre el terreno.
El acuerdo alcanzado este lunes en Berlín se produce en un contexto político en el que el Gobierno de Merz ha endurecido notablemente su postura en materia migratoria, en parte como respuesta al creciente peso electoral del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania. La cuestión del retorno de los refugiados sirios se ha convertido así en uno de los ejes centrales de la agenda del nuevo ejecutivo alemán, que busca articular un proceso que, según insiste Berlín, deberá coordinarse con Damasco y respetar en todo momento el derecho internacional.



