El Tribunal Supremo acogió este jueves la tercera jornada del juicio contra el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia de la covid-19. La sesión, última de la primera semana del proceso, estuvo marcada por el testimonio de Carmen Pano, empresaria investigada en la Audiencia Nacional por un fraude millonario en el sector de los hidrocarburos, quien ratificó ante los magistrados que hizo dos entregas de un total de 90.000 euros en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid a petición del comisionista Víctor de Aldama.
“Yo llevé el dinero a la sede, no sé para quién era ni a qué correspondía”, declaró la testigo. Según su relato, la primera vez acudió en taxi y la segunda acompañada de Álvaro Gallego, su chófer, quien también testificó esa misma mañana y ratificó que así fue. Al llegar al edificio, le comunicaron que la estaban esperando. “Allí me estaban esperando nada más salir del ascensor. Había un señor y se lo di. El dinero me lo dio Aldama porque me dijo que él no se podía mover del despacho”, explicó.
La empresaria relató que en la primera entrega sacó el dinero del banco antes de trasladárselo a Aldama, y en la segunda ocasión se lo llevó un trabajador de Claudio Rivas. No obstante, cuando se lo entregó al comisionista, este la llamó más tarde enfadado porque faltaban 10.000 euros, por lo que ella tuvo que acudir al banco a retirar la cantidad que faltaba. Fue en esa segunda visita a Ferraz cuando Pano le advirtió a Aldama que era “la última vez” que le hacía ese tipo de favores.
El chófer de Pano, Álvaro Gallego, respaldó su versión. Gallego afirmó que llevó a la empresaria a las inmediaciones de la sede del PSOE y que pudo ver que ella portaba “una bolsa transparente blanca dentro de una bolsa más grande marrón” en la que había “tacos de billetes”. Aldama, por su parte, siempre ha negado haber pedido a Pano que llevara ese dinero a Ferraz.
Más allá de las entregas de efectivo, el testimonio de Pano también aportó detalles relevantes sobre el chalé de La Alcaidesa, en la costa de Cádiz, que el exministro habría ocupado durante varios meses de 2021. La empresaria aseguró que la vivienda era un regalo de Claudio Rivas al exministro Ábalos por sus gestiones para lograr la licencia de la empresa Villafuel, y que el inmueble se ofreció al político como un alquiler con derecho a compra. “Aldama nos dijo a mí y a Claudio Rivas que todo iba muy bien con respecto a la licencia, pero Ábalos quería una casa y el chalet de la Alcaidesa fue la respuesta a esa petición”, declaró. Aunque Ábalos únicamente abonó la renta del mes de julio y la fianza equivalente a dos mensualidades, hizo uso del inmueble hasta noviembre de ese año, cuando llevaba ya varios meses fuera del Ministerio. En ese momento, Claudio Rivas comprobó que las gestiones no fructificaban y ordenó el desahucio del ya exministro.
En la sesión también testificó Leonor Pano, hija de Carmen y expareja de Aldama, quien fue administradora de la empresa que alquiló esa propiedad al ministro. En su declaración, indicó que Rivas le ordenó comprar la casa “para invertir” y que ella no preguntó más. Leonor también sostuvo ante el tribunal que la obtención de la licencia para Villafuel dependía, a ojos de quienes rodeaban a Aldama, de la continuidad de Ábalos en el Gobierno. A Ábalos se refería el comisionista, según Leonor, con el apelativo de “el padrino”.
Otro de los testimonios de la jornada fue el de Leonor Pano acerca de una supuesta entrega de dinero en mucha mayor escala. La testigo aseguró que Aldama le contó que los Hidalgo, vinculados a la aerolínea Air Europa, entregaron 500.000 euros al comisionista y a Koldo García, con motivo del rescate de la compañía aprobado por el Consejo de Ministros en noviembre de 2020.
Con estas declaraciones, el Tribunal Supremo puso fin a la primera semana del denominado caso mascarillas, en el que Ábalos se enfrenta a una petición de 24 años de cárcel, Koldo García a 19 años y medio, y Víctor de Aldama a 7 años. El juicio continuará la próxima semana con nuevos testimonios que, según vaticinan algunos de los juristas que siguen el proceso, aún tienen previsto ofrecer hechos de mayor calado.



