El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, criticó este jueves que España no participara en la reunión virtual de más de cuarenta países convocada por Reino Unido sobre el futuro del estrecho de Ormuz, y arremetió contra lo que calificó de “decadencia” de la política exterior del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
En un mensaje publicado en su cuenta de X durante esta Jueves Santo, Feijóo advirtió de que “la política exterior tampoco se queda al margen de la decadencia que ya lo impregna todo”, y reclamó un giro inmediato en la posición del Gobierno. “España no puede permanecer aislada en un momento como este. Su sitio es con nuestros aliados históricos, en las negociaciones diplomáticas, pidiendo juntos la reapertura del estrecho de Ormuz”, afirmó el jefe de la oposición. Después, Feijóo sostuvo que este “error” sería corregido por el Partido Popular para que España “vuelva a tener el papel que le corresponde entre los países occidentales”.
La reunión virtual, presidida por la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, reunió a representantes de naciones tan diversas como Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Japón, Canadá, Australia, India, Corea del Sur, Portugal o Chile, entre otras. Los gobiernos participantes subrayaron su determinación de “asegurar la libertad de navegación y reabrir” esa vía marítima, que Teherán mantiene prácticamente cerrada desde que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero la guerra contra Irán, que respondió con ataques a los barcos que navegaban por el golfo Pérsico.
La ausencia española se confirma sin que por el momento se haya aclarado si Madrid declinó la invitación o si no llegó a ser convocada. Mientras los ministros de Exteriores de las principales potencias europeas como Francia, Italia o Alemania participaban en la cumbre, el representante español, José Manuel Albares, brindaba por su ausencia siendo España la quinta economía del continente. El presidente Sánchez, por su parte, pasó el Jueves Santo en la finca de Las Marismillas.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, la justificación fue escueta. Fuentes del departamento indicaron que “la posición de España de no hacer nada que contribuya a la guerra actual se mantiene”, y añadieron que el Gobierno aboga por “la desescalada, el diálogo y el respeto al derecho internacional”. Sin embargo, esa explicación no despejó la incógnita sobre los motivos concretos de la no participación española en el encuentro impulsado por Londres.
El bloqueo de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo y gas del mundo, ha provocado una crisis energética mundial, y los países más afectados tratan ahora de coordinarse para lograr la reapertura de este paso. La próxima semana, Londres presidirá además una reunión a nivel de “planificadores militares” de los mismos países para examinar opciones viables que permitan hacer el estrecho accesible y seguro para la navegación.
La ausencia española en esta cumbre no es un hecho aislado. España tampoco figuró entre los asistentes en línea con su ausencia en el comunicado conjunto suscrito el pasado 19 de marzo por una amplia coalición internacional que condenó los ataques de Irán contra buques comerciales y contra infraestructuras energéticas en el Golfo.
Desde una perspectiva diplomática, el Gobierno mantiene que su alejamiento de estas iniciativas responde a una estrategia deliberada. Las autoridades iraníes habían mostrado disposición a permitir el tránsito de embarcaciones españolas, al no considerar a España un “país hostil”, lo que reduce, al menos por ahora, el impacto directo del bloqueo sobre el país y explicaría, en parte, su ausencia en una cumbre para tratar la apertura del corredor energético.
Con todo, la imagen proyectada en el exterior es la de un país que opta por mantenerse al margen en uno de los momentos de mayor tensión geopolítica de las últimas décadas. La oposición, con Feijóo a la cabeza, no tardó en convertir esa imagen en argumento político para denunciar lo que el PP describe como un repliegue sin precedentes de España en el escenario internacional.



