Teherán ha enviado a Washington una contrapropuesta formal para poner fin al conflicto que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel desde el pasado 28 de febrero. La propuesta fue transmitida a través de Pakistán y consta de diez puntos, entre los que figuran el fin de las hostilidades en la región, un protocolo de paso seguro por el estrecho de Ormuz y el levantamiento de las sanciones internacionales, según confirmó la agencia estatal iraní IRNA, que afirmó haber tenido acceso al documento.
La clave de la iniciativa iraní reside en su rechazo frontal a cualquier solución parcial. El gobierno de Teherán subrayó que solo aceptará el fin de la guerra con garantías de que no será atacado de nuevo, y que la respuesta fue transmitida a través de Pakistán tras dos semanas de análisis exhaustivos. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, fue categórico al respecto: aseguró que Irán no negociará con Estados Unidos bajo la presión de los ultimátums de Trump, y que un alto el fuego no equivale a una pausa para reagruparse y rearmarse con el fin de continuar el conflicto.
La contrapropuesta iraní llega en respuesta a un plan previo de quince puntos que Washington hizo llegar a Teherán hace dos semanas a través de Islamabad, y que la República Islámica calificó de excesivo. El conflicto se inició el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El presidente Donald Trump reaccionó con cierta cautela ante la iniciativa. Afirmó ante los periodistas en la Casa Blanca que los negociadores iraníes han presentado una propuesta significativa, aunque la consideró insuficiente para poner fin a los combates. Al mismo tiempo, Trump aseguró en una entrevista con Fox News que se ve capaz de lograr un acuerdo con Teherán antes de que venza el plazo que él mismo impuso.
El trasfondo diplomático es complejo. Pakistán, Egipto y Turquía habían elaborado por su parte un borrador de propuesta que llamaba a un alto el fuego de 45 días y a la reapertura del estrecho de Ormuz, con el objetivo de crear un marco de tiempo suficiente para unas negociaciones más amplias que pudieran desembocar en un acuerdo de paz duradero. Sin embargo, Irán también rechazó esta iniciativa trilateral, al considerarla una mera tregua temporal.
Los combates continuaron este lunes con Israel, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos reportando ataques iraníes durante la noche. Israel atacó la mayor instalación petroquímica de Irán, responsable del cincuenta por ciento de la producción petroquímica del país.
La crisis energética sigue siendo uno de los factores de mayor presión internacional. Los combates han dejado miles de muertos, la mayoría en Irán y el Líbano, y han reducido casi a cero el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde normalmente fluye cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Los precios del crudo Brent cotizaban cerca de los 108 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense rondaba los 110 dólares.
Según la ONG HRANA, con sede en Estados Unidos, más de 3.500 personas han muerto desde el comienzo de la guerra en Irán, incluyendo cerca de 250 niños. Además, desde el inicio de la ofensiva israelí contra Hezbolá en el sur del Líbano, cerca de 1.500 libaneses han muerto.
La tensión se acumula mientras el reloj avanza hacia el vencimiento del ultimátum de Trump. El presidente tiene prevista una conferencia de prensa acompañado de militares antes del vencimiento de su ultimátum, fijado para la medianoche del martes, en el que amenaza con destruir infraestructura iraní si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz.
Desde la comunidad internacional, las voces que piden una solución negociada se multiplican. El exministro de Asuntos Exteriores de Irán Mohammad Javad Zarif sostuvo que Teherán debería aprovechar su posición en la guerra para sellar un acuerdo de paz integral que ponga fin a décadas de beligerancia con Washington, incluyendo restricciones al programa nuclear y la reapertura de Ormuz a cambio del levantamiento de todas las sanciones.
La propuesta iraní de diez puntos marca, en todo caso, un giro significativo en la dinámica del conflicto: Teherán ha pasado de negar toda negociación a presentar formalmente sus condiciones. Si Washington las considerará punto de partida suficiente para sentarse a negociar antes de que expire el ultimátum, es la pregunta que este lunes mantiene en vilo a los mercados y a la diplomacia internacional.



