El primer ministro israelí da luz verde a negociaciones directas con el Gobierno libanés mientras sus bombardeos dejan ya más de 1.700 muertos desde el inicio de la campaña en marzo.
Apenas un día después de que Estados Unidos e Irán acordaran una tregua de dos semanas, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció este jueves que su Ejecutivo dará un paso al frente para abrir negociaciones directas con el Líbano, con el objetivo de desarmar al grupo chií Hizbulá y allanar el camino hacia unas “relaciones pacíficas”.
Israel lanzó lo que su propio ejército describió como el mayor ataque coordinado desde el inicio del conflicto: más de 160 bombas cayeron en diez minutos sobre Beirut, el valle de la Becá y el sur del país, en una operación bautizada como “Oscuridad eterna”, dejando un balance de 254 muertos según el Ministerio de Salud libanés.
En un comunicado difundido por su oficina, Netanyahu justificó la decisión de abrir el canal diplomático como respuesta a las insistentes demandas de Beirut. Según ha confirmado un funcionario del Departamento de Estado, Washington organizará una reunión la próxima semana para abordar las negociaciones en curso sobre el alto el fuego entre Israel y el Líbano, en un proceso que se desarrollará de forma independiente a las conversaciones de paz con Irán previstas en Pakistán.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, anticipó horas antes del comunicado oficial el tenor de la posición de Tel Aviv. Katz afirmó que Hizbulá desea un alto el fuego ante la intensificación de las operaciones militares, y explicó que la estrategia de defensa actual se basa en cuatro niveles de control en el sur del Líbano, incluyendo la vigilancia del río Litani y la creación de una zona de seguridad para impedir el retorno de los combatientes a la frontera.
Los anuncios llegaron después de que Pakistán reiterara que el alto el fuego anunciado por Estados Unidos e Irán también abarca al Líbano, y en una jornada en la que Irán reiteró la exigencia de que cesen los bombardeos antes de conversar con Washington en Islamabad el próximo fin de semana.
Sin embargo, Tel Aviv rechaza esta interpretación. El Gobierno de Netanyahu reitera que el Líbano no está incluido en la tregua y, pese a la entrada en vigor del alto el fuego el miércoles, lanzó una extensa ola de bombardeos contra todo el país que causaron la muerte de más de 250 personas.
El grupo chií libanés disparó hacia territorio israelí en torno a 30 cohetes y drones desde la medianoche en respuesta a los ataques israelíes. Ante ello, el primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, ordenó al Ejército y a las fuerzas de seguridad que refuercen el control sobre la gobernación de Beirut y “restrinjan el uso de las armas” en la capital libanesa.
El Ejército de Israel mató en un bombardeo en Beirut al secretario personal y sobrino del líder del grupo chií Hizbulá, identificado como Ali Yusuf Harshi.
El coste humano de la campaña israelí resulta devastador. Antes de la actualización de este jueves, al menos 1.739 personas habían muerto y 5.873 habían resultado heridas desde que comenzó la guerra, según cifras del Ministerio de Salud libanés. En el lado israelí, doce soldados han muerto en combate en el sur del Líbano y tres civiles han fallecido en Israel.
La situación también tiene consecuencias globales. Irán cerró nuevamente el estrecho de Ormuz apenas horas después de que la tregua permitiera el paso de los primeros buques desde el inicio del conflicto, mientras que el primer ministro libanés Nawaf Salam acusó a Israel de atacar deliberadamente a la población civil.
La próxima prueba llegará este viernes, cuando delegaciones de Washington y Teherán prevén reunirse en Islamabad para iniciar negociaciones formales bajo mediación pakistaní.



