La crisis bilateral entre España e Israel alcanzó este sábado un nuevo episodio tras el anuncio del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí de la convocatoria de la encargada de negocios de la Embajada española en Tel Aviv, Francisca Pedrós Carretero, para recibir una reprimenda formal. El motivo: la quema, el pasado 5 de abril, de una efigie del primer ministro Benjamín Netanyahu en la localidad malagueña de El Burgo.
El Ejecutivo israelí comunicó la citación de Francisca Pedrós Carretero para expresar su descontento por la quema de un muñeco gigante, de siete metros, que representaba al primer ministro israelí. Dado que España no cuenta con embajador en Israel por los sucesivos incidentes entre ambos estados, la máxima representante española en el país es precisamente la encargada de negocios.
El Gobierno de Tel Aviv difundió un comunicado a través de la red social X acompañado del vídeo de la explosión del muñeco. En él, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí sostuvo que el acto constituía una demostración de odio antisemita consecuencia directa de la incitación del Gobierno de Pedro Sánchez, y criticó que el Ejecutivo español guardara silencio ante lo ocurrido.
El episodio se enmarca en la tradición popular conocida como la Quema de Judas, que se celebra en El Burgo cada Domingo de Resurrección. Un muñeco de siete metros de altura representando a Netanyahu ardió relleno de casi 14 kilos de pólvora ante unos 2.000 visitantes. El comienzo de esta tradición data de los años cuarenta del siglo pasado, cuando un aficionado a los cohetes invitó a la juventud de la localidad a quemar acciones malas y celebrar las buenas. El Ayuntamiento justificó la elección del personaje como una manifestación de rechazo a la violencia y a la ofensiva militar de Israel en la Franja de Gaza, concibiendo la quema como un mensaje en favor de la paz bajo las consignas “No a la guerra” y “Alto al genocidio”.
La alcaldesa de la localidad, María Dolores Narváez, explicó que la figura seleccionada cambia cada año para reflejar las preocupaciones sociales del momento. “Aquí se quema todo lo malo después de la Semana Santa para que el Domingo de Resurrección resucite lo bueno”, señaló, y admitió que la dimensión internacional que ha adquirido la polémica le ha sobrepasado. “Nos sorprende que les preocupe más la quema de un muñeco que el asesinato de civiles y niños en Gaza”, agregó. En 2025, la figura quemada había sido la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La festividad no es exclusiva de El Burgo. En el municipio sevillano de Coripe, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en Andalucía, se celebra una tradición similar en la que se prende una efigie que representa a un personaje de actualidad criticado o con actuaciones consideradas cuestionables. Por ese castigo satírico han pasado figuras tan dispares como Puigdemont, Rodrigo Rato o Iñaki Urdangarin, entre otros.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español respondió horas después rechazando las acusaciones israelíes. Fuentes del ministerio dirigido por José Manuel Albares afirmaron que el Gobierno de España está comprometido con la lucha contra el antisemitismo y cualquier forma de odio o discriminación sin excepciones, y rechazaron con contundencia cualquier acusación insidiosa que apunte lo contrario.
El incidente se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países. Netanyahu había anunciado previamente la expulsión de España del centro de coordinación para la reconstrucción y estabilización de Gaza, situado en Kiryat Gat, en el sur de Israel, acusando al Gobierno español de librar una guerra diplomática contra su país. La crisis bilateral también incluye el episodio en que miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel detuvieron a un suboficial español del contingente de la ONU en el Líbano durante el traslado de un convoy logístico, siendo trasladado a una aldea vecina y liberado una hora después. La ministra de Defensa, Margarita Robles, denunció que el ejército israelí trató con violencia física y conductas agresivas al casco azul español.
Horas más tarde, sin relacionar expresamente los hechos, el presidente Pedro Sánchez pidió a sus socios de la Unión Europea que fueran coherentes con la defensa del derecho humanitario internacional y suspendieran el acuerdo de asociación con Israel.



