Este miércoles 1 de abril, a las 22:36 UTC, el cohete SLS de la NASA despegó desde la plataforma 39-B del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral con cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion. Arrancaba así Artemis II, el primer viaje tripulado a las proximidades de la Luna desde el Apolo 17 en diciembre de 1972. Más de medio siglo después, la humanidad vuelve a apuntar al satélite.
La misión de diez días llevará a los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, en una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra. El viaje acumula también una serie de primeras veces: será la primera vez que una mujer, un hombre negro y un ciudadano no estadounidense participen en una misión lunar.
La misión no contempla alunizaje. El objetivo es técnico y decisivo: poner a prueba todos los sistemas de la nave Orion en el entorno del espacio profundo antes de dar el siguiente paso. Artemis II es el preludio crítico para Artemis III, que busca llevar de nuevo a seres humanos a pisar suelo lunar en 2028.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, describió Artemis II como un paso fundamental hacia Marte: “Se trata del potencial científico y económico, y de probar la tecnología necesaria para aplicar en Marte lo que hagamos primero en la Luna.” La astronauta Koch fue más explícita sobre el horizonte que se abre: el objetivo a largo plazo es establecer una base permanente en el polo lunar que sirva de plataforma para una exploración más profunda del sistema solar.
El lanzamiento no estuvo exento de contratiempos menores. Unos 51 minutos después del despegue, durante un traspaso planificado entre satélites, la nave Orion tuvo un problema de comunicaciones que provocó una pérdida parcial temporal, aunque fue resuelto sin comprometer la misión. Unas 400.000 personas se desplazaron hasta Florida para presenciar el despegue.
El amerizaje en el océano Pacífico está previsto para el 11 de abril. Si todo sale según lo planificado, la NASA habrá dado el paso más ambicioso en exploración espacial tripulada desde que Gene Cernan abandonó la Luna hace 54 años.



