El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó este jueves a Pam Bondi de su cargo como fiscal general, poniendo fin a un mandato de catorce meses marcado por la controversia y las tensiones crecientes dentro de la propia administración. La decisión fue comunicada a Bondi durante una reunión en el Despacho Oval celebrada el miércoles por la noche, justo antes del discurso a la nación del presidente sobre la guerra en Irán. Según fuentes cercanas al proceso, Bondi ya estaba de regreso a Florida cuando Trump tomó el micrófono para dirigirse al país.
Trump anunció la destitución a través de su red social Truth Social, calificando a Bondi de “gran patriota estadounidense” y “amiga leal”. En su comunicado, el presidente destacó los logros que atribuye a su gestión al frente del Departamento de Justicia, aunque no ofreció ninguna razón explícita para el cese. Según el mensaje de Trump, Bondi pasará a ocupar un nuevo cargo en el sector privado, cuya naturaleza y fecha de inicio serán anunciadas próximamente.
El vicefiscal general Todd Blanche, que fue uno de los abogados personales que defendieron a Trump en las múltiples causas penales a las que se enfrentó tras abandonar la presidencia en 2021, ejercerá como fiscal general interino. Blanche, quien venía desempeñando el cargo de fiscal general adjunto desde enero de 2025, asumió el puesto de manera inmediata tras el cese de Bondi. En su primera declaración como responsable interino del departamento, agradeció a Trump la confianza depositada en él y subrayó su voluntad de garantizar la continuidad institucional.
Las razones del cese apuntan a una acumulación de fricciones entre Trump y Bondi en torno a dos asuntos principales. El presidente estaba frustrado con Bondi por su gestión de los archivos de Jeffrey Epstein y porque, a su juicio, no había investigado ni procesado a un número suficiente de sus adversarios políticos. El Departamento de Justicia imputó al exdirector del FBI James Comey y a la fiscal general de Nueva York Letitia James, pero ambas acusaciones fueron desestimadas por un juez. La segunda fuente de malestar residía en la gestión de los archivos de Epstein, que desató una fuerte reacción en la base electoral de Trump. La Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes había citado a Bondi a declarar el próximo 14 de abril en relación con el tratamiento que el Departamento de Justicia dio a esa documentación.
Apenas el día anterior al anuncio, Bondi había sido vista en el Tribunal Supremo durante las audiencias sobre la ciudadanía por nacimiento, uno de los casos más relevantes para la administración. Según diversas fuentes consultadas por medios estadounidenses, la fiscal llevaba días preguntando a sus colaboradores si su posición estaba realmente en peligro, señal de que el desenlace no era completamente inesperado para ella.
En cuanto a su sucesor definitivo, los funcionarios de la Casa Blanca han debatido varias opciones, aunque Lee Zeldin, el director de la Agencia de Protección Ambiental, aparece como el candidato más probable. Trump se reunió con Zeldin el martes en la Casa Blanca, en principio para tratar asuntos relacionados con la prevención de incendios forestales, aunque en esa reunión también se abordó la posibilidad de una transición en el Departamento de Justicia. Zeldin cuenta con escasa experiencia en el ejercicio tradicional de la abogacía, lo que podría generar incertidumbre tanto entre los funcionarios de carrera como entre los nombrados políticamente en el departamento. Cualquier nombramiento permanente deberá ser confirmado por el Senado.
Entre los legisladores demócratas, la reacción al cese fue de satisfacción. La senadora Elizabeth Warren afirmó que, bajo el liderazgo de Bondi, el Departamento de Justicia se había convertido en lo que ella calificó como un foco de corrupción. En el lado republicano, la representante Nancy Mace, una de las voces más críticas con Bondi dentro del partido, celebró la salida y reprochó a la exfiscal su manejo de los archivos de Epstein, que a su juicio agravó innecesariamente la situación para el propio Trump.
La destitución de Bondi se produce casi un mes después de que Trump apartara a Kristi Noem de la jefatura del Departamento de Seguridad Interior, el pasado 5 de marzo. Se trata, por tanto, del segundo cese en el gabinete en el actual segundo mandato del presidente republicano, lo que acentúa la percepción de una administración en plena reconfiguración en el plano judicial y de seguridad.
La propia Bondi rompió su silencio en la red social X, donde aseguró que durante el próximo mes trabajará incansablemente para garantizar una transición ordenada hacia su sucesor, y afirmó estar ilusionada con el nuevo papel en el sector privado que le aguarda. En su mensaje no hizo referencia alguna a las circunstancias de su salida y se expresó en términos de lealtad al proyecto del presidente.



