El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este jueves a Irán que cese de inmediato cualquier cobro a petroleros que transiten por el estrecho de Ormuz, tras supuestos informes no confirmados sobre posibles tarifas impuestas a embarcaciones en esa vía. “Más les vale que no lo hagan y, si lo hacen, que dejen de hacerlo de inmediato”, expresó el mandatario en su red social Truth Social.
La guerra en Oriente Medio ingresa este jueves en su día 41 bajo un clima de incertidumbre absoluta. Aunque formalmente rige un cese al fuego entre las potencias, la realidad en el terreno muestra una tregua que apenas funciona de manera parcial, y el renovado bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán ha vuelto a poner al mundo en estado de alerta máxima, debilitando los esfuerzos diplomáticos iniciados en Islamabad.
En el centro de la disputa se encuentra la cuestión de los peajes. Irán sigue exigiendo que cualquier acuerdo de paz permanente le permita reclamar tasas a los buques que atraviesen el estrecho, argumentando que el peaje es necesario para cubrir el coste de los daños de la guerra. Existen informes no confirmados de que al menos una embarcación habría pagado dos millones de dólares por cruzar el paso. Según reportes previos, algunos países habrían estado abonando tarifas que comenzaban en un dólar por barril, dado que los grandes buques petroleros pueden transportar alrededor de dos millones de barriles.
El Financial Times informó que Irán avanza con planes para cobrar a los armadores una tarifa de hasta un dólar por barril de petróleo por el uso del estrecho, con pago en criptomonedas, lo que introduce una dimensión novedosa en una crisis ya de por sí compleja.
La actitud de Teherán no ha hecho sino endurecer la postura de Washington. Trump afirmó sentirse “muy optimista” sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz con Irán, mientras una delegación diplomática encabezada por su vicepresidente, JD Vance, se preparaba para viajar a Pakistán con el objetivo de entablar conversaciones de alto nivel este fin de semana. El presidente también confirmó que solicitó a Benjamin Netanyahu que adoptara una postura más discreta en el Líbano para favorecer el éxito de las negociaciones previstas en Islamabad.
Sin embargo, la situación sobre el terreno dista de ser tranquilizadora. La fragilidad del acuerdo de paz alcanzado hace menos de veinticuatro horas quedó expuesta este miércoles, luego de que la administración persa decidiera suspender nuevamente el tránsito de buques petroleros por el estrecho. La medida, informada por la agencia semioficial iraní Fars, se produjo como respuesta directa a una serie de ataques perpetrados por Israel contra el Líbano.
Que el cese al fuego dependa de que Irán acepte reabrir esta vía marítima vital es un reconocimiento implícito de su poder sobre uno de los puntos petroleros más importantes del mundo y, con ello, sobre amplios sectores de la economía mundial. “Irán no necesita un gran poder militar para causar una enorme disrupción en la economía global”, señaló Samantha Gross, experta en energía de la institución Brookings.
Varios analistas prevén un posible sistema permanente de cobro para los barcos que transiten por la vía. “El cese del fuego ha reforzado el estrecho de Ormuz como punto de presión y mecanismo de negociación”, señalaron analistas de la firma Kpler. Entre las soluciones propuestas figura la posibilidad de que Omán, en cuyas aguas territoriales se encuentra parte del estrecho, actúe como intermediario neutral, recibiendo los pagos y transfiriendo una parte acordada a Irán.
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, habló este jueves con Trump sobre la necesidad de un plan para restablecer el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz lo antes posible. Ambos líderes acordaron que, con el alto el fuego en vigor, se encontraban ante la siguiente etapa para encontrar una solución práctica que reactive el transporte marítimo.
El vicepresidente JD Vance había ya definido el acuerdo como una tregua frágil, y el estrecho de Ormuz parece confirmar esa lectura. Más allá del cese de hostilidades formal, el mercado necesita certezas operativas y no solo declaraciones diplomáticas. La pregunta que pende sobre los mercados energéticos globales sigue siendo la misma: si el paso que canaliza aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial volverá a operar con plena normalidad, o si la crisis de Ormuz se instalará como una nueva variable permanente en la geopolítica del siglo XXI.



