lunes, 6 abril, 2026

Las leyendas de los bebés diabólicos

En todas las islas existen leyendas de terror protagonizadas por supuestos bebés diabólicos que son encontrados en medio de la noche.

Una de ellas fue recogida en la década de los años 50 del siglo pasado en la isla Gran Canaria por Sebastián Jiménez Sánchez en su libro “Mitos y leyendas: prácticas brujeras, maleficios, santiguados y curanderismo popular en Canarias”.

Las personas que la contaban ubicaban el lugar donde ocurrió en la cercanía de la Playa de la Laja, en la entrada sur de Las Palmas de Gran Canaria.

El desaparecido Tunel de la Laja

El protagonista de la leyenda es un modesto ciudadano que regresaba caminando a la capital desde la ciudad de Telde. Sobre la una de la madrugada, mientras pasaba por el ya desaparecido Túnel de La Laja, empezó a escuchar unos débiles y lastimeros llantos de recién nacido; lloriqueos que, a medida que se iba aproximando a ellos sonaban más fuertes.

Ante tanta oscuridad y circunstancias extrañas encendió unos fósforos justo en el lugar desde donde partían los lastimosos lloros del niño. Allí encontró un bebe abandonado en la cuneta.

Sorprendido lo tomó entre sus brazos para consolarlo. Mientras lo acariciaba, empezó a lamentar el desamparo en que se encontraba este. El bebe respondió a sus atenciones riéndose expresivamente y con modales y gestos no propios de su corta edad.

Entonces pudo preciar el caminante que el infante tenía una hermosa dentadura y que hablaba como un adulto. Asustado abandonó al niño y empezó a correr hacia su casa.

Antes de llegar a ella se encontró con un hombre al que empezó a contar lo que le había pasado hacia solo unos minutos. Sin terminar su relato éste le dijo: “¿Y te hizo unas muecas como éstas?”, imitando a la perfección los gestos que había hecho el bebe antes de desaparecer de repente.

Cuando el pobre llegó a su casa contó a su madre todo lo le había pasado esa noche. Esta, para su sorpresa, repitió lo mismo que le había dicho el extraño hombre que se había encontrado en el camino: ““¿Y te hizo unas muecas como éstas?”

En este momento el infeliz “cayó redondo al suelo, había muerto”.

Imagínense el impacto que causaba en el pasado escuchar historias como esa a la luz de un candil o de una hoguera.

Juan Carlos Saavedra Guadalupe
Juan Carlos Saavedra Guadalupehttps://juancarlossaavedra.com/
Escritor y divulgador cultural. Canal de WhatsApp: Juan Carlos Saavedra

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