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El estallido del polvorín, la mayor catástrofe de Tabares en el siglo XX

El 8 de septiembre de 1949, la tranquilidad de Valle Tabares se quebró pasadas las doce del mediodía. En el interior del polvorín militar de la zona, un cargamento de munición saltó por los aires en una deflagración en cadena que se sintió a varios kilómetros a la redonda, desde el centro histórico de La Laguna hasta Santa Cruz.

Las detonaciones principales destruyeron de forma instantánea varias de las galerías del depósito militar. La onda expansiva derribó cubiertas de viviendas cercanas, reventó ventanales en los barrios de La Cuesta y La Candelaria y catapultó metralla y bloques de piedra hacia las huertas colindantes.

El balance de la tragedia se fijó en quince personas fallecidas, entre soldados destinados en el recinto y civiles que trabajaban o residían en los alrededores. Decenas de vecinos sufrieron heridas de diversa consideración a causa del impacto de los cascotes y los cortes provocados por la rotura masiva de cristales.

Durante horas, efectivos del ejército, bomberos y vecinos de las localidades próximas colaboraron en las tareas de desescombro para rescatar a los atrapados bajo los muros derruidos. La comarca quedó sumida en un estado de alarma que obligó a evacuar de forma preventiva las viviendas situadas en el perímetro de seguridad por el temor a nuevas explosiones.

El funeral por las víctimas mortales convirtió las calles de La Laguna en una manifestación de duelo colectivo a la que acudieron autoridades y miles de ciudadanos. Aquel episodio quedó grabado como uno de los sucesos más graves de la historia militar y civil de Tenerife durante el siglo XX.

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