El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que su país tomará el control del estrecho de Ormuz con efecto inmediato, después de que las negociaciones con Irán en Pakistán concluyeran sin un acuerdo para la reapertura del paso marítimo. La decisión supone una escalada sin precedentes en la crisis del Golfo Pérsico y amenaza con sacudir los mercados energéticos mundiales.
El anuncio llegó tras conocerse que el vicepresidente J.D. Vance y los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner informaron al presidente sobre el resultado de las conversaciones celebradas entre el sábado y el domingo en Islamabad, consideradas los contactos de más alto nivel entre ambos países desde la revolución islámica de 1979. A pesar de que la reunión se prolongó durante casi veinte horas, Trump lamentó que Irán no esté dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares, aunque señaló que hubo avances suficientes como para mantener la tregua vigente en los combates.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, el presidente republicano fue tajante. Ordenó a la Armada bloquear todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz, y anunció además que las fuerzas estadounidenses comenzarán a destruir las minas marinas colocadas por Irán en el paso. Trump también ordenó interceptar todos los buques en aguas internacionales que hayan pagado un peaje a Irán para circular por el estrecho, calificando esa tasa de ilegal, y advirtió que ningún buque que haya abonado ese peaje tendrá paso seguro en alta mar.
El mandatario lanzó advertencias directas ante cualquier respuesta iraní, señalando que cualquier ataque contra embarcaciones estadounidenses o pacíficas tendría consecuencias inmediatas, y dejó abierta la posibilidad de atacar la infraestructura crítica de Irán. En un segundo mensaje, fue más lejos aún, asegurando que sus fuerzas militares están completamente preparadas para terminar con lo poco que queda de Irán en el momento oportuno.
Los Guardianes de la Revolución declararon que el estrecho de Ormuz se encuentra bajo el control total de sus fuerzas armadas y advirtieron que cualquier error de cálculo del enemigo lo conduciría a un vórtice mortal, acompañando el mensaje con un video que muestra embarcaciones en la mira de un sistema de apuntamiento. Por su parte, Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo iraní, aseguró que la llave del estrecho está firmemente en manos de Irán.
En cuanto al alcance de la operación, Trump afirmó en una entrevista con Fox News que el Reino Unido y otros países se sumarán a las labores de desminado, enviando dragaminas tanto de última generación como de tipo más convencional, aunque el gobierno británico no confirmó su participación en la operación.
El estrecho de Ormuz lleva cerrado efectivamente desde que Irán lo bloqueó en represalia por la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel lanzaron contra la república islámica el pasado 28 de febrero. Antes de su cierre, por ese corredor transitaba una quinta parte del petróleo mundial. Desde el anuncio del alto el fuego la semana pasada, muy pocos barcos han logrado cruzar el paso, cuyo control es considerado por los líderes iraníes como una herramienta crucial de negociación.
Pakistán, que ejerció de mediador en las conversaciones, instó a ambas partes a seguir respetando la tregua temporal de dos semanas acordada para dar lugar a las negociaciones, cuyo futuro, tras la cadena de anuncios del domingo, luce más incierto que nunca.



