Durante siglos, la figura de Amaro Rodríguez-Felipe y Tejera Machado, conocido como Amaro Pargo, ha oscilado entre la fascinación popular y el terreno movedizo de la leyenda. Una imagen de corsario casi novelesco han marcado su recuerdo colectivo. Sin embargo, frente a ese imaginario persistente, hoy contamos con una base documental que permite observar al personaje histórico con mayor precisión.
La clave de esta revisión se encuentra en un expediente conservado en el Archivo General Militar de Segovia,
recientemente identificado y catalogado, que reúne la documentación completa relativa a uno de los episodios más controvertidos de su carrera: la captura de un navío irlandés en 1712 frente a las costas portuguesas. El conjunto incluye la tramitación judicial del caso, y las patentes y habilitaciones oficiales que amparaban la actuación de Amaro Pargo en nombre de la Corona.
El expediente (1ª/LEG378/EXP.3778) está compuesto por seis lotes documentales, que permiten seguir paso a paso el recorrido administrativo y jurídico del proceso. En ellos se recogen desde los autos iniciales y las declaraciones de los tripulantes apresados, hasta los informes de carga, las certificaciones de distintas aduanas, los alegatos elevados a Madrid y las actuaciones posteriores de inventario y remate.
Todo este material —incluyendo imágenes de los manuscritos originales y sus transcripciones— puede consultarse íntegramente en amaropargo.es, ofreciendo al lector la posibilidad de acercarse directamente a las fuentes.
Dentro del conjunto, el Lote 5 ocupa un lugar central. Es ahí donde se conservan los documentos que legitiman jurídicamente la actividad corsaria de Amaro Pargo y que permiten entender su actuación dentro del marco legal del siglo XVIII.
Antes de recibir una patente de corso, Amaro aparece ya habilitado como capitán de mar y guerra, una figura jurídica que le permitía armar un navío para la navegación armada bajo autoridad real. Esta habilitación previa es esencial, pues demuestra que su actividad no surge de forma improvisada, sino integrada en una estructura legal perfectamente definida.
La pieza más relevante del lote es la patente de corso otorgada en Caracas el 14 de diciembre de 1711 por José Francisco de Cañas y Merino, gobernador de la provincia de Venezuela, en nombre de Felipe V. Mediante esta autorización, Amaro Rodríguez-Felipe quedaba facultado para apresar navíos enemigos de la Corona española, al mando del Nuestra Señora de Candelaria, Santo Domingo y San Vicente Ferrer, conocido como El Bravo.
Este conjunto documental puede resultar de interés para investigadores, lectores y curiosos, y contribuir a conocer mejor la figura del corsario lagunero, separando el mito del documento, y a poner en valor la importancia de nuestra historia moderna en Canarias, todavía escasamente presente en la enseñanza de las nuevas generaciones.




Excelente!!!
Gracias Marco, gran contribución a nuestra historia de Canarias y su legado.