La imagen del capitán lagunero reducida a leyendas románticas con tesoros ocultos en moradas en las que nunca residió, abordajes a navíos enemigos inexistentes o un supuesto ejercicio arbitrario de la violencia amparado en privilegios medievales como la llamada ley de soga y cuchillo, se quiebra cuando los documentos permiten observar una realidad muy distinta. Su vida siempre estuvo vinculada a una constante formación intelectual, más concretamente al conocimiento de las leyes que regían el Reino, y a una espiritualidad cristiana que no le fue ajena y que compartía con otros hombres instruidos de su tiempo.
Lo que hoy les quiero compartir es un hallazgo que procede del estudio de un expediente rescatado en el Archivo de Indias por el investigador Ángel Martín, amigo y colaborador que se ha incorporado de lleno a la tarea de recuperar y estudiar una documentación abundante y en gran medida aún inédita sobre Amaro Pargo. Ángel, investigador y dibujante de cómics, se ha visto fascinado, como muchos de nosotros, por ahondar y dar vida a las aventuras de Amaro Pargo, unos desde la escritura narrativa, como es mi caso, y él desde el dibujo a todo color, y que en breve nos traerá una grata sorpresa de la mano de una de las editoriales más importantes de España.
El año 1713, nunca tratado por quienes han intentado reconstruir su trayectoria a partir de bibliografía secundaria, nos ha resultado especialmente interesante. En este contexto, se ha identificado un expediente relativo a un navío del que hasta ahora apenas se tenía noticia y sobre el que se prepara un estudio monográfico que permitirá arrojar luz sobre una aventura marítima de escaso rendimiento, condicionada por circunstancias que superaron las previsiones iniciales de su capitán.
Ese mismo año, en Cádiz, Amaro Pargo se vio obligado a presentar ante la Inquisición una relación detallada de los libros que llevaba consigo. Se trataba de una relación formal, destinada a ser examinada y aprobada por el Santo Oficio como requisito previo a su aceptación y circulación a bordo del nuevo barco que había adquirido Amaro en el sur de España.
El documento, conservado en archivo y firmado de puño y letra por Amaro, que adjuntamos hoy en Página13, revela la selección de sus obras jurídicas, teológicas y morales, que respondían a una lógica precisa y funcional. Por un lado, absorbía conocimiento actualizado de las leyes cambiantes del momento y, por otro, textos eclesiásticos como herramienta de protección y de ahondamiento espiritual dentro de la fe cristiana.

Conviene situar este inventario en su contexto inmediato. En 1713, Amaro Pargo ya no contaba con el navío vinculado a su patente de corso. Apenas unos meses antes había vendido el Bravo en Santa Cruz de Tenerife a un comerciante francés, lo que marca una etapa de transición significativa dentro de su carrera marítima, que desembocaría meses más tarde en el Asiento de Montesacro.
Como hemos señalado, esta pequeña biblioteca con la que contaría Amaro en la travesía que iba a realizar, arroja un poco más de luz, para comprender su figura más allá de su actividad marítima.
Libros presentados por Amaro Pargo. Cádiz, 1713.
Tres tomos de la Nueva Recopilación de Castilla (primera impresión)
Siete tomos sobre la disposición de la Recopilación.
Un breviario de media cámara, en cuatro cuerpos, con sellos del Convento de San Francisco.
Dos tomos de Santo Tomás de Aquino, Opera.
La Canonización de San Juan de Dios, de fray Pedro de Jesús.
Un tomo de sermones varios panegíricos.
Dos tomos de sermones varios del Pelusio.
Un tomo moral del Pelusio.




