El Gobierno de Australia ha confirmado este martes la concesión de visados humanitarios a cinco integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán, quienes solicitaron protección internacional ante el temor de sufrir represalias en su país. Las futbolistas, identificadas como la capitana Zahra Ghanbari junto a Fatemeh Pasandideh, Zahra Sarbali, Atefeh Ramezanizadeh y Mona Hamoudi, fueron trasladadas a un lugar seguro por la Policía Federal tras abandonar la concentración del equipo en un hotel de la Costa Dorada durante la madrugada.
La decisión de las jugadoras se produce después de que el equipo fuera señalado como traidor por sectores del régimen iraní tras negarse a cantar el himno nacional en su debut en la Copa de Asia frente a Corea del Sur. Este gesto de desobediencia civil, sumado al conflicto bélico que atraviesa Irán desde finales de febrero, puso en alerta a la comunidad internacional. El ministro del Interior australiano, Tony Burke, ha detallado que el procesamiento de los visados se completó alrededor de la 1:30 de la madrugada del martes, garantizando que las deportistas están a salvo y son bienvenidas a establecer su hogar en Australia.
Donald Trump instó públicamente al primer ministro australiano, Anthony Albanese, a conceder el asilo para evitar lo que calificó como un posible error humanitario trágico. Tras una conversación telefónica entre ambos líderes, Trump elogió la celeridad de las autoridades australianas. Por su parte, Albanese ha subrayado que la oferta de protección sigue extendida al resto de la delegación, aunque reconoce que muchas jugadoras desean regresar a Irán por temor a represalias contra sus familias.
El futuro profesional de las cinco futbolistas ya cuenta con los primeros apoyos locales, incluyendo el interés del club Brisbane Roar para que se incorporen a sus entrenamientos. Mientras tanto, el resto de la selección iraní tiene previsto abandonar el país en las próximas horas, dejando atrás a sus compañeras en lo que supone una de las deserciones más significativas en la historia del deporte iraní. La operación de rescate y asilo pone fin a días de incertidumbre en los que las jugadoras estuvieron bajo vigilancia estricta de agentes de seguridad de su propio país dentro del hotel de concentración.



