El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una nueva onda de choque en la diplomacia internacional al calificar este viernes de cobardes a los países miembros de la OTAN. El mandatario reprochó duramente a sus aliados por su negativa a colaborar en las operaciones militares destinadas a reabrir el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de energía que permanece bloqueada en el contexto del actual conflicto con Irán.
A través de su red social, Truth Social, Trump expresó su indignación por la falta de apoyo europeo y global en una misión que considera fundamental para estabilizar los mercados energéticos. Según el presidente, la reticencia de la Alianza Atlántica es la causa directa del encarecimiento de los combustibles que afecta a la economía internacional.
No quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz; una simple maniobra militar que constituye la única razón de esos elevados precios del petróleo. Algo tan fácil de hacer para ellos, y con tan poco riesgo. ¡COBARDES, y nosotros lo RECORDAREMOS!, escribió el mandatario durante la jornada de hoy.
El bloqueo del estrecho, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, ha disparado el precio del crudo Brent por encima de los 112 dólares por barril. Mientras los líderes europeos muestran su preocupación por la inflación y la seguridad de suministro, se han mantenido firmes en su decisión de no involucrarse directamente en acciones ofensivas en la zona, priorizando la desescalada y la protección del derecho internacional.
Trump no solo cuestionó la valentía de sus socios, sino que volvió a poner en duda la utilidad de la coalición militar. En sus mensajes, el republicano afirmó que sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel y recordó que los aliados no quisieron unirse a la lucha para detener a un Irán con ambiciones nucleares.
Estas declaraciones se producen tras varios días de tensiones en los que países como el Reino Unido, Francia y Alemania han rechazado las peticiones de Washington para enviar dragaminas y buques de guerra al estrecho. El presidente estadounidense subrayó que la batalla militar está prácticamente ganada y que el riesgo para los aliados sería mínimo, lo que hace que su negativa sea, a sus ojos, aún más grave.
La advertencia de que la Casa Blanca recordará esta postura sugiere un posible distanciamiento mayor en la cooperación transatlántica. Mientras tanto, el Pentágono continúa reforzando su presencia en la región con grupos de marines y buques de asalto, dejando claro que Washington está dispuesto a actuar de forma unilateral si sus socios tradicionales no modifican su estrategia de no intervención.



