El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dado la voz de alarma ante el agravamiento de la situación en Oriente Medio, advirtiendo que el conflicto bélico que involucra a Israel y Estados Unidos contra Irán ya está generando perturbaciones significativas en la economía global. Según las últimas valoraciones del organismo, esta escalada militar, que cumple ya tres semanas, amenaza con provocar un frenazo económico mundial debido al impacto directo en el mercado energético y la seguridad de las rutas comerciales.
Uno de los puntos de mayor preocupación es el comportamiento del mercado del petróleo. En el último mes, el precio del crudo ha experimentado un incremento superior al 50 %, situando el barril de Brent por encima de la barrera de los 100 dólares y rozando máximos no vistos en años. Esta subida responde principalmente al bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita aproximadamente el 20 % del suministro mundial de petróleo y gran parte del comercio de gas natural licuado.
La portavoz del FMI, Julie Kozack, explicó en rueda de prensa que la prolongación de estas tensiones se traducirá inevitablemente en una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento. El organismo maneja una regla de cálculo según la cual cada aumento sostenido del 10 % en los precios del crudo puede elevar la inflación mundial en 40 puntos básicos y recortar el crecimiento del producto interior bruto (PIB) global entre un 0,1 % y un 0,2 %. En un escenario de conflicto duradero, la inflación podría dispararse hasta dos puntos adicionales, mientras que la producción mundial podría caer un 1 %.
Las consecuencias se están dejando sentir de forma desigual. Mientras que las economías del Golfo Pérsico enfrentan una gran incertidumbre por los daños en infraestructuras y la caída de las exportaciones, las economías avanzadas y emergentes importadoras de energía sufren una presión inflacionaria que complica la gestión de los bancos centrales. En Europa y Asia, el encarecimiento de la energía ya está erosionando el poder adquisitivo de los hogares y elevando los costes operativos de las empresas.
El FMI ha subrayado que la magnitud final del impacto dependerá de la duración e intensidad de la campaña militar. Por el momento, la incertidumbre reina en los mercados financieros, con caídas en las principales bolsas y una volatilidad extrema en las divisas. El organismo internacional incluirá un análisis detallado y cuantificado de estas ramificaciones en su próximo informe de perspectivas económicas mundiales que se publicará en el mes de abril.



