El Gobierno de España ha anunciado una medida de choque inmediata para tratar de contener la escalada de los precios de la energía y los combustibles: la liberación de una parte significativa de sus reservas estratégicas de petróleo. En una primera fase, el Ejecutivo desbloqueará el equivalente a cuatro días de consumo nacional, una decisión que se enmarca dentro de una acción coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ante la inestabilidad del mercado global provocada por el conflicto en Irán.
Esta liberación inicial forma parte de un compromiso más amplio. Según los acuerdos alcanzados con los socios internacionales, a España le corresponde liberar un total de 11,5 millones de barriles, lo que representa aproximadamente 12,5 días de su consumo habitual. El Ministerio para la Transición Ecológica ha subrayado que esta operación no compromete la seguridad energética del país, ya que las reservas actuales cubren más de 90 días de suministro, cumpliendo holgadamente con los estándares internacionales.
Más allá de la puesta en el mercado de este crudo para destensar los precios, el Ministerio de Economía ha confirmado que el paquete de medidas de respuesta que se aprobará este viernes en el Consejo de Ministros tendrá un enfoque sectorial muy definido. El objetivo es proteger a los eslabones de la economía más vulnerables al encarecimiento del gas y los carburantes.
El plan de choque se articulará en torno a cuatro pilares fundamentales: el transporte, el sector primario (agricultura y pesca) y la industria electrointensiva. Para los transportistas y el campo, el Gobierno trabaja en mecanismos fiscales y ayudas directas que mitiguen el impacto del diésel en sus márgenes de beneficio. En el caso de la pesca, se estudian bonificaciones específicas ante el riesgo de amarre de la flota por los costes inasumibles del gasóleo.
Finalmente, las empresas electrointensivas —aquellas cuya actividad depende de un alto consumo eléctrico— recibirán apoyos específicos para evitar parones en la producción que puedan derivar en problemas de abastecimiento o destrucción de empleo. Con este despliegue, el Ejecutivo busca levantar un dique de contención antes de que la crisis energética lastre el crecimiento económico previsto para este ejercicio.



