El precio del barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, ha registrado este lunes una subida superior al 15%, situándose por encima de la barrera de los 107 dólares. Este incremento supone alcanzar los niveles de cotización más altos desde julio de 2022 y responde a la creciente inestabilidad en Oriente Medio, que amenaza con interrumpir el suministro global de crudo.
Los mercados energéticos han reaccionado con volatilidad inmediata tras confirmarse el agravamiento de las hostilidades en la región. El temor principal de los inversores se centra en el Estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. La posibilidad de que este paso sea bloqueado o que las infraestructuras de extracción sufran daños colaterales ha activado todas las alarmas en las bolsas internacionales, provocando una carrera por asegurar contratos de suministro a corto plazo.
Con el barril en el entorno de los 107 dólares, los analistas prevén un traslado casi inmediato de estos costes a los surtidores de gasolina y gasóleo, lo que podría elevar el precio del litro a máximos históricos si no se aplican medidas de contención.
Por el momento, los países productores integrados en la OPEP+ no han anunciado un incremento extraordinario de la producción para equilibrar el mercado. La incertidumbre sobre la duración del conflicto y la posición de Rusia, que suministra información estratégica a Irán según los últimos informes de inteligencia, añade una capa de complejidad que dificulta cualquier previsión de estabilización a la baja en los próximos días. El sector del transporte y la industria española ya han mostrado su preocupación por un encarecimiento energético que amenaza con lastrar el crecimiento económico del primer trimestre de 2026.



