El Ministerio de Defensa ha confirmado esta mañana el envío inmediato de la fragata Cristóbal Colón (F-105) hacia las costas de Chipre. La decisión, tomada en un contexto de máxima volatilidad en Oriente Próximo, busca reforzar la protección del territorio chipriota tras los recientes ataques con drones y misiles atribuidos a Irán y sus aliados, que ya han impactado en instalaciones estratégicas de la isla mediterránea.
La misión española se integra en un dispositivo naval europeo de carácter estrictamente defensivo. La Cristóbal Colón, considerada la unidad tecnológicamente más avanzada de la Armada Española, navegará junto al portaaviones francés Charles de Gaulle y buques de la Armada griega. Según el comunicado oficial de Defensa, el grupo naval tiene previsto alcanzar las inmediaciones de Creta y el sector oriental del Mediterráneo hacia el 10 de marzo.
El Gobierno español ha subrayado que este movimiento responde al compromiso de España con la seguridad de la Unión Europea y la protección de su frontera oriental. Chipre, miembro de la UE pero no de la OTAN, solicitó apoyo tras el impacto de un dron en la base británica de Akrotiri a principios de semana, un incidente que elevó la alerta en toda la región.
La principal aportación de la fragata española es su sistema de combate Aegis, un avanzado radar de fabricación estadounidense capaz de detectar y neutralizar amenazas aéreas, incluidos misiles balísticos y drones, en un radio de cientos de kilómetros. Este escudo flotante trabajará de forma coordinada con la batería de misiles Patriot que el Ejército de Tierra mantiene desplegada en Turquía, operada por 150 militares españoles, creando así un corredor de seguridad aérea en el Mediterráneo oriental.
Además de las tareas de vigilancia y defensa antiaérea, la Cristóbal Colón ha sido habilitada para prestar apoyo logístico en posibles operaciones de evacuación de personal civil si el conflicto continúa expandiéndose por la zona.
Este despliegue se produce en medio de una evidente tensión diplomática entre Madrid y Washington. Mientras que el ejecutivo estadounidense ha iniciado la operación Furia Épica contra objetivos en territorio iraní, el Gobierno de Pedro Sánchez ha reiterado su negativa a colaborar en acciones ofensivas o a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para ataques directos contra Irán.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha marcado una línea nítida entre la participación española en la defensa de un socio europeo y la implicación en la guerra abierta por Estados Unidos e Israel. Según el ministro, la prioridad de España en este momento es garantizar la seguridad de los ciudadanos europeos y evitar que la inestabilidad alcance suelo de la Unión.



