La escalada militar en Oriente Próximo ha provocado un movimiento estratégico inmediato en las bases aéreas de soberanía española. Al menos quince aviones de reabastecimiento en vuelo KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos han abandonado las instalaciones de Rota y Morón de la Frontera con destino a Alemania y otros puntos de Europa. Esta maniobra se produce tras la negativa del Gobierno de España a permitir que las bases de uso compartido se utilicen para lanzar o apoyar ataques directos contra territorio iraní.
El Ministerio de Defensa ha reiterado que, si bien existe un convenio de cooperación con Washington, cualquier operación debe ajustarse a los marcos legales internacionales y contar con un respaldo multilateral que, en este caso, el Ejecutivo considera inexistente. La salida de las aeronaves, detectada durante el pasado fin de semana y confirmada este lunes, busca situar los activos logísticos en bases donde las restricciones operativas sean menores, como la de Ramstein en Alemania, para asegurar la continuidad de la ofensiva.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha ofrecido una actualización sobre el estado de la campaña militar iniciada el pasado 28 de febrero. Aunque en las etapas iniciales de la planificación se barajó un calendario de intervenciones quirúrgicas de corta duración, el mandatario ha reconocido que las operaciones podrían extenderse más allá de lo previsto originalmente. Trump ha estimado ahora que el proceso de ataques conjuntos con Israel podría prolongarse durante unas cuatro semanas debido a la extensión geográfica de Irán y la complejidad de sus infraestructuras militares.
En sus declaraciones más recientes, el presidente estadounidense ha insistido en que los ataques continuarán hasta que se alcancen todos los objetivos de Washington, que incluyen la neutralización de la capacidad nuclear de Teherán y el desmantelamiento de su red de mando y control. Trump también ha instado a la población iraní a tomar las riendas de su gobierno, elevando el tono hacia una retórica de cambio de régimen en mitad de una campaña que ya ha dejado cientos de bajas en la región y las primeras muertes confirmadas de personal militar estadounidense.



