La Asamblea de Expertos ha oficializado este domingo el nombramiento del ayatolá Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán. El anuncio se ha realizado en la emblemática plaza Vanak de Teherán ante una multitud de seguidores y unidades de la Guardia Revolucionaria, buscando consolidar el poder de la teocracia tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, ocurrida la pasada semana durante la ofensiva aérea de Estados Unidos e Israel.
La elección de Mojtaba Jamenei, de 56 años, pone fin a los días de incertidumbre que siguieron al descabezamiento de la cúpula de seguridad iraní. El portavoz de la Asamblea de Expertos, el ayatolá Hoseini Bushehri, ha justificado la celeridad del nombramiento por la necesidad de garantizar la unidad de mando en un país que se encuentra bajo estado de guerra y con gran parte de su infraestructura estratégica dañada. El nuevo dirigente hereda el control absoluto de las fuerzas armadas y la capacidad de decidir sobre el programa nuclear, además de la jefatura del aparato judicial y religioso.
El acto en la plaza Vanak ha tenido una fuerte carga simbólica, ya que Mojtaba ha aparecido rodeado de los principales mandos militares supervivientes a los bombardeos. Durante el anuncio, se ha destacado su trayectoria en la sombra durante los últimos veinte años, donde ha ejercido una influencia decisiva en la oficina de su padre y en la coordinación de las milicias proiraníes en el exterior. Irán opta por el continuismo dinástico y la línea más ortodoxa del régimen para hacer frente a la presión internacional.
Donald Trump ya había advertido de que cualquier sucesor que no modifique radicalmente la política de Irán sería considerado un objetivo legítimo de su estrategia de rendición incondicional. El nuevo líder supremo ha evitado realizar declaraciones directas durante el acto, dejando en manos de la Asamblea la lectura del decreto que lo convierte en la máxima autoridad de la nación.



