El proceso judicial que enfrenta a Íñigo Errejón y Elisa Mouliaá suma un nuevo episodio con la comparecencia de ambos ante el titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, Arturo Zamarriego. En esta ocasión, el motivo del encuentro no es la denuncia por agresión sexual que pesa sobre el exdirigente de Sumar, sino la querella por calumnias que este interpuso contra la actriz.
El origen de este procedimiento se remonta a una serie de mensajes publicados por Mouliaá en la red social X. En ellos, la intérprete aseguró que Errejón se había negado a entregar su teléfono móvil a la justicia tras haber presuntamente extorsionado a dos testigos para que declarasen a su favor. Ante la gravedad de estas acusaciones, la defensa del expolítico solicitó un acto de conciliación previo que terminó sin acuerdo, ya que la actriz se negó a retractarse de sus palabras.
La admisión a trámite de esta querella por parte del juez Zamarriego se produce en un momento de máxima tensión procesal. Mientras esta causa por calumnias avanza, el procedimiento principal por agresión sexual atraviesa una fase de incertidumbre tras los recientes intentos de renuncia de la acusación particular por parte de Mouliaá, alegando motivos de salud mental, de los cuales posteriormente se desdijo.
El magistrado busca esclarecer si las afirmaciones de la actriz sobre la supuesta extorsión de testigos tienen base probatoria o si, por el contrario, constituyen un delito de calumnias al imputar falsamente un hecho delictivo al querellante. Por su parte, el equipo legal de Errejón mantiene que las declaraciones de Mouliaá tenían como único fin dañar su reputación en un contexto de alta exposición mediática.
Este cruce de acusaciones mantiene dividida la atención en los juzgados de Plaza de Castilla, donde se dirime no solo la responsabilidad penal de los hechos denunciados originalmente, sino también los límites de la libertad de expresión y el derecho al honor en00 procesos de gran calado público.



