El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho hoy un llamamiento urgente a la comunidad internacional para garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz. En una declaración institucional que refleja la gravedad del actual conflicto en Oriente Medio, el jefe del Ejecutivo ha advertido que nos encontramos en un punto de inflexión global y ha subrayado que el mundo no debería pagar las consecuencias de esta guerra.
El estrecho, por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, permanece en una situación de bloqueo parcial y bajo constantes amenazas desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
Sánchez ha insistido en que la estabilidad de las rutas de navegación y la preservación de todos los yacimientos y centros de producción energética en la región son prioridades absolutas para evitar una crisis de largo alcance que afecte a toda la humanidad. Según el mandatario español, los síntomas de este impacto ya son visibles en el incremento de los precios de los carburantes, lo que supone una carga inasumible para las economías domésticas y el tejido industrial.
Desde el Palacio de la Moncloa se ha reiterado la postura de no a la guerra, desmarcándose de la intervención militar liderada por Washington y Tel Aviv. El Gobierno español mantiene que la escalada bélica es un error que solo profundiza la inestabilidad regional. En este sentido, Sánchez ha apelado al respeto estricto del Derecho Internacional y ha instado a las partes a cesar los ataques contra infraestructuras críticas, incluyendo plantas de energía y suministro de agua.
La posición de España subraya la división interna en la Unión Europea y la OTAN respecto al manejo de la crisis iraní.



