En la comparecencia desde el Palacio de la Moncloa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha fijado la posición de España ante la reciente escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán. Con un tono firme y sosegado, Sánchez ha rescatado una consigna que marcó la historia reciente de nuestro país: «No a la guerra». El jefe del Ejecutivo ha defendido la coherencia de su política exterior, rechazando que España participe de forma directa o indirecta en lo que ha calificado como una espiral de violencia que amenaza con consecuencias globales devastadoras.
El mandatario ha sido tajante al señalar que no se puede responder a una ilegalidad con otra, en referencia a los ataques cruzados que han sacudido la región en los últimos días.
Ha subrayado que la prioridad de su gabinete es la protección de la legalidad internacional y la salvaguarda de la población civil, tanto en Ucrania y Gaza como ahora en el Golfo Pérsico. Para Sánchez, el mundo no puede permitirse repetir los errores de hace 23 años, aludiendo directamente a la invasión de Irak y a las consecuencias que aquel conflicto tuvo en términos de inseguridad, terrorismo y crisis energética para el continente europeo.
Uno de los puntos más críticos de su intervención ha sido la negativa explícita a que las bases militares de Rota y Morón sean utilizadas como apoyo logístico para las operaciones militares estadounidenses contra Irán. Esta decisión ha molestado a la administración de Donald Trump, quien ya ha vertido amenazas de represalias económicas y comerciales contra España. Sánchez ha reivindicado la autonomía estratégica de España, asegurando que practicar un seguidismo ciego y servil no es una forma de ejercer el liderazgo, sino una dejación de funciones. El presidente ha enfatizado que su gobierno no será cómplice de decisiones que empeoren la vida de la gente bajo el humo de la guerra.
El presidente ha lanzado un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía y a los compatriotas residentes en la zona de conflicto. Ha confirmado que el servicio exterior y el ejército están trabajando sin descanso para coordinar dispositivos de evacuación, a pesar de la extrema complejidad que supone el cierre o la afectación de los espacios aéreos en la región.
Asimismo, ha asegurado que España cuenta con la solvencia fiscal y económica necesaria para mitigar posibles impactos derivados de la subida de los precios de la energía, prometiendo medidas de apoyo para hogares y empresas si la situación lo requiere.
Sánchez ha concluido su intervención haciendo un llamamiento a la diplomacia y al diálogo, distanciándose de quienes califican esta postura de ingenua.
Para el líder socialista, lo verdaderamente ingenuo es creer que las democracias pueden florecer sobre las ruinas o que la violencia es una solución real a los problemas complejos. Con esta declaración, España se posiciona en el tablero internacional como una voz defensora del multilateralismo y del Derecho Internacional, buscando una resolución política que evite una guerra larga y de consecuencias imprevisibles para el orden global.



