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Otro intento de invasión

Es curioso, pero el sicópata de Sánchez ha logrado que, no pintando España nada en Europa, su nula defensa de Ceuta haya sido compartida por la izquierdona y la extrema izquierdona europea en el Parlamento de Estrasburgo, en su última sesión. Sánchez, preso de Marruecos, defiende los intereses de ese país por lo que su servicio de inteligencia sabe de él y de su familia. Y, para escapar, hipoteca a su propio país. Ya nos imaginamos dónde se va a refugiar Sánchez cuando tenga que rendir cuentas a la justicia española por una presunta traición. Estará en Marruecos, que lo acogerá con los brazos abiertos. En realidad, ya lo ha acogido. Hace unos días, el pasado día 13, Marruecos frustró otra invasión a Ceuta de unas 1.500 personas esta vez. Para el día 23 está prevista otra intentona. España no había hecho nada, sólo envió drones para confirmar la nueva invasión. Marruecos teme que si no cambia su postura de guerra híbrida, el mundo reaccione en su contra, aunque ya el mundo occidental no reacciona ante casi nada. Marruecos es una cruel dictadura, dirigida por un monarca moribundo, que ha dejado directrices a su joven sucesor, instrucciones muy concretas: anexionar Ceuta y Melilla. O al menos intentarlo. La situación que se vive en la ciudad española es terrible. La inseguridad se ha vuelto consustancial con la vida diaria. Los ceutíes viven una situación gravísima, desprotegidos por el presidente y el Gobierno de su país y, como consecuencia, por su Ejército y por las fuerzas de seguridad. Ni siquiera el rey se ha atrevido a ir a Ceuta para apoyar a 80.000 compatriotas. Un alto mando militar español dimitió hace unos días de su cargo y sólo la petición expresa del monarca interrumpió su decisión. Hay malestar en el Ejército y en la Policía españoles. Sánchez está sentado sobre un barril de explosivos, pero el PSOE, con sus miembros enchufados al sistema, cierra filas en torno a su esperpéntico jefe. Para la Europa cobarde y en crisis es más fácil apoyar a Sánchez y seguir haciendo negocios con Marruecos. Todo esto es un juego siniestro, pero 80.000 españoles se encuentran cercados por una cruel dictadura que quiere “conquistar” su ciudad. Y que ha dejado su zarpa bien personalizada en los 10.000 intrusos que hay que desalojar de allí urgentemente. Por la seguridad de la gente de Ceuta y por la dignidad de España.

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