El próximo viernes 12 de junio, a las 9.10 horas, el avión del Papa León XIV aterrizará en el aeropuerto Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna para escribir un capítulo inédito en la historia del archipiélago: por primera vez en la historia, un Sumo Pontífice pisará tierra canaria. Será la última etapa de un viaje apostólico que habrá recorrido Madrid, Barcelona y Gran Canaria desde el día 6, y la más cargada de significado humano.
No se trata de una visita de protocolo ni de turismo espiritual. Desde el momento en que el Papa Robert Francis Prevost, elegido en mayo de 2025, retomó el deseo que Francisco no pudo cumplir antes de su muerte, quedó claro que Canarias no sería un simple broche geográfico, sino el corazón ético del viaje. La crisis migratoria en el Atlántico, la presión que soportan las islas como puerta sur de Europa y el drama de miles de personas que llegan en cayucos son el verdadero motivo de esta escala.
La primera parada será el dispositivo de acogida humanitaria de emergencia de Las Raíces, en La Laguna, a escasos minutos del aeropuerto. Allí, rodeado de migrantes que llevan semanas preparándose para este encuentro con clases de español y una expectación apenas contenida, León XIV escuchará testimonios de personas llegadas desde distintos países del África subsahariana. El Pontífice pronunciará sus palabras en francés, lengua de la mayoría de los presentes, en un gesto que condensa la filosofía de su pontificado: no hablar sobre los vulnerables, sino hablar con ellos.
A las 10.10 horas, la comitiva se trasladará a la Plaza del Cristo de La Laguna, ante el Real Santuario del Santísimo Cristo. En ese espacio cargado de historia, testigo de siglos de fe tinerfeña, León XIV presidirá un encuentro con organizaciones eclesiales y colectivos dedicados a la integración de migrantes en la isla. El acto reunirá testimonios de voluntarios, trabajadores sociales y personas que un día cruzaron el mar y hoy trabajan para que otros no lo hagan en vano.
Después, el Papa recorrerá en papamóvil las calles peatonales del casco histórico lagunero, incluidas Viana y San Agustín, donde podrá saludar a los vecinos que ya preparan sus balcones. La ciudad Patrimonio de la Humanidad, fundada en 1496 y modelo de urbanismo para el Nuevo Mundo, ofrecerá al Pontífice su cara más íntima.
Programa oficial · Tenerife · Viernes 12 de junio
El acto central de la jornada, y quizás el más poderoso en términos simbólicos, será la misa de clausura del Viaje Apostólico en la Explanada Portuaria de Los Llanos, en Santa Cruz de Tenerife. La elección del lugar no ha sido casual. Desde el principio, los organizadores buscaron un escenario con el océano Atlántico de fondo, ese mismo mar que cada año se traga sueños y vidas. Y lo encontraron en el muelle capitalino, un espacio que ya promete quedar grabado en la memoria colectiva por un detalle de una eficacia casi brutal: tres cayucos fondeados junto al altar, convertidos en testimonio silencioso de los miles de hombres, mujeres y niños que los han tripulado.
La presencia de esas embarcaciones junto al altar no es ornamental. Es un manifiesto. León XIV lleva desde el inicio de su pontificado defendiendo que la dignidad humana no puede negociarse en los despachos de política migratoria europea. Sus críticas a los gobiernos que criminalizan la llegada de migrantes, incluido el de su propio país de nacimiento, han marcado un pontificado que muchos ya comparan con el de Juan Pablo II en cuanto a la claridad de su voz moral.
Se espera que la misa congregue a decenas de miles de fieles llegados de toda la isla y del resto del archipiélago. La inscripción previa es obligatoria y gratuita, gestionada a través del portal oficial conelpapa.es. Las actividades lectivas en los colegios tinerfeños quedarán suspendidas ese viernes para facilitar la movilidad y garantizar la seguridad de la jornada.
Tras la eucaristía, León XIV se dirigirá de nuevo al aeropuerto de Los Rodeos para la ceremonia oficial de despedida, en la que estará presente el rey Felipe VI. A las 15.00 horas el avión papal despegará rumbo a Roma, poniendo fin a un viaje de seis días y cerca de 2.500 kilómetros por España, el primero de un Papa en este país desde que Benedicto XVI presidió la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en 2011.
Tenerife recibirá al Papa que Francisco soñó enviar. Y la isla ya ha entendido el mensaje: no como una visita de Estado ni como un acontecimiento turístico, sino como el recordatorio más visible del año de que hay personas que llegan a estas costas sin pasaporte, sin nombre en los registros, y con todo por ganar o perder.

