El escritor Julio Verne está considerado como uno de los autores que “adelantaron” en su obra inventos que se han hecho realidad con el paso del tiempo. Entre ellos destacan los submarinos atómicos, el ascensor o el viaje a la luna. Lo que quizás no es tan conocido es que, además, también predijo el turismo de bajo coste que hoy domina Canarias.

Jules Verne (1828-1905), French adventure and science fiction writer. Photograph published London, c1880. ©Heritage Images/leemage
El turismo barato fue descubierto, como ya mencioné, por el mismísimo Julio Verne en su novela “Thomson y Cía”. Fue publicada en el año 1907 y en ella el genial e imaginativo escritor se inventó una competición entre dos agencias de viaje para ver quién lograba hacer el paquete turístico más barato con un recorrido que incluyera a nuestras islas. Al final quién logró ofrecer un viaje más barato fue la agencia que da nombre a la novela la “Thomson y Cía”
Su oferta costaba 40 libras y consistía en 37 días de viaje. Fue muy curioso como se desarrolló la pugna, muy similar a los anuncios que nos llegan por Internet. Cada empresa tenía una pizarra donde iba escribiendo su oferta. Si la competencia la mejoraba, borraba la suya y ponía un nuevo precio. Por esas 40 libras los turistas podían visitar Azores, Madeira y Canarias y, atendiendo al precio, el barco que lo trasladaba era un cascaron donde escaseaba la comida.
Hay que diferenciar entre la descripción física y la histórica de las islas que hace Julio Verne de las islas. La física claramente la obtuvo de guías de viaje y de conversaciones con franceses que estuvieron por aquí. El escritor hace un repaso de los monocultivos que ha habido en las islas y se atreve a opinar sobre nuestra relación con la península. Comenta que “las canarias forman una provincia de España, provincia lejana, verdad es, y un tanto descuidada por ende”.

Incluye un curioso a análisis por el cual opina que en Canarias no nos gustan los avances de la ciencia. Leo textualmente: “los canarios no eran grandes admiradores de ese minotauro que se llama el Progreso, no debía ello causar grande extrañeza (…) la ciencia, que hizo se despreciaran sus cañas de azúcar, la ciencia, que no supo defenderse del microscópico enemigo de la vid, vino a atacarles en seguida en sus nuevas tentativas , creando los colores químicos (…) y amenaza con un último y próximo desastre a los infortunados cultivadores de cochinilla»
También critica el turismo de crucero. La gente llega, se baja en el puerto, y en horas recorre rápidamente la zona. De esa forma es imposible que ese turista se haga una idea de como es una sociedad. ¿Es eso lo que les pasa a los miles de viajeros que nos llegan en cruceros a las islas?
Lo que más me sorprendió de la novela, y que a lo mejor también es aplicable a nuestro presente, es una frase que dice uno de sus personajes y que comparto literalmente y que quizás les suene: «Los canarios ven con malos ojos cómo los extranjeros llegan a su país cada vez en mayor número». Esta frase si nos demuestra que Julio Verne tenía algo de profeta.
La autoría de la novela ha sido un tema muy polémico. En un principio de pensaba que fue escrita por completo por su hijo Michel Verne, que quería aprovechar la fama de su padre para ganar dinero vendiendo la novela. Sin embargo, se han realizado múltiples estudios sobre la forma de redactar y la letra del manuscrito y se ha concluido, en la gran mayoría de ellos que los primeros 20 capítulos son de él, precisamente hasta la visita a Canarias. Los otros 10 capítulos si fueron escritos por su hijo, a partir del momento en que el barco “barato” abandona las islas.



