En pleno corazón de La Laguna, escondida entre las calles tranquilas de la ciudad patrimonio, se encuentra una joya para los amantes del deporte con alma: la Escuela de Boxeo Laguna Jab. Pero reducir este espacio a un simple gimnasio de boxeo sería quedarse corto. Laguna Jab es un punto de encuentro, un refugio, una segunda casa para quienes cruzan sus puertas buscando algo más que fuerza física: equilibrio, comunidad y superación personal.
Detrás de cada golpe bien ejecutado y cada esquiva precisa, está el trabajo meticuloso de su fundador y entrenador: Alexander Bolívar, un veterano del cuadrilátero con décadas de experiencia en el boxeo amateur, profesional y otras disciplinas de los deportes de combate. Su enfoque va mucho más allá de la técnica: entrena con exigencia, sí, pero también con empatía y una pedagogía que inspira.
“Cuando llegas a Laguna Jab, no importa si nunca has lanzado un puño. Álex te mira a los ojos, escucha por qué estás aquí, y desde ahí te construye”, comenta una de sus alumnas.
El gimnasio no busca impresionar con lujos. Lo hace con autenticidad. Sacos de boxeo bien distribuidos, un ring limpio, espacio para trabajo físico funcional y una atmósfera que huele a esfuerzo y respeto. Cada rincón de Laguna Jab respira boxeo tradicional, sin adornos comerciales, pero con el espíritu de los grandes gimnasios de barrio donde nacen verdaderos campeones… de la vida.
La gran fortaleza de Laguna Jab, más allá de la técnica, es su gente. El grupo de alumnos es tan diverso como sus historias: jóvenes que sueñan con competir, adultos que buscan ponerse en forma, mujeres que descubren su poder, jubilados que no se rinden. Aquí, todos entrenan juntos, sin jerarquías ni prejuicios.
“No se trata de pegar, sino de aprender, de canalizar, de conocerte”, explica otro alumno habitual. “Entrenas con respeto, celebras los progresos del otro y aprendes algo cada día”.
Laguna Jab ofrece todos los beneficios de este deporte de forma segura y adaptada: mejora la coordinación, la resistencia, la fuerza y la agilidad. Pero también ayuda a reducir el estrés, mejorar la autoestima y liberar la mente. La práctica constante de boxeo libera dopamina y serotonina, convirtiéndose en un potente antídoto natural contra la ansiedad. El boxeo se convierte en terapia.
Donde muchos gimnasios venden golpes envueltos en luces de neón, Laguna Jab recupera la esencia del boxeo real: disciplina, humildad, compañerismo. Entrenar aquí no solo es aprender a boxear; es formar parte de una familia donde cada gancho y cada respiración se convierten en pasos hacia una versión más fuerte y auténtica de quien eres.



