Érase una vez… unos grandes almacenes que simbolizaron la modernidad, el progreso y el nuevo estilo de vida que florecía en la España de posguerra. Galerías Preciados no fue solo una cadena de tiendas: fue una experiencia, un símbolo de estatus y, para muchos, el lugar donde ocurrió parte importante de sus vidas. Durante décadas, competiría de tú a tú con El Corte Inglés, hasta caer en el olvido.
Este julio de 2025 se han cumplido 30 años desde su cierre definitivo. Esta es su historia.
La historia comienza con José «Pepín» Fernández, un emprendedor asturiano que emigró a Cuba en su juventud y regresó a España con una visión moderna del comercio. En 1943, fundó Galerías Preciados, tomando el nombre de la calle donde abrió su primera tienda: la calle Preciados, en pleno corazón de Madrid.
Inspirado por los grandes almacenes estadounidenses, Fernández introdujo un nuevo concepto de consumo: productos de todo tipo, precios visibles, publicidad agresiva y campañas de rebajas que marcarían tendencia. Era el nacimiento de una nueva forma de comprar.
Durante los años 50 y 60, Galerías Preciados vivió su época dorada. Se expandió a ciudades como Barcelona, Sevilla, Valencia o Bilbao, convirtiéndose en una referencia del comercio nacional. Era el lugar donde la clase media emergente encontraba todo: ropa, electrodomésticos, juguetes, perfumes, discos y hasta listas de bodas.
Las campañas de Navidad eran esperadas con ilusión, los catálogos se hojeaban en familia y las rebajas de enero desataban auténticas colas. Su lema “¡Hay de todo y barato!” se grabó en la mente colectiva.
Para muchos, entrar en Galerías Preciados era entrar en la modernidad.
No se puede contar la historia de Galerías sin hablar de su eterno rival: El Corte Inglés. Ambos nacieron con pocos años de diferencia y mantuvieron una competencia feroz durante décadas.
Mientras Galerías apostaba por la expansión rápida y una política de crédito flexible, El Corte Inglés se mostraba más conservador y sólido financieramente. Esa diferencia marcaría su destino.
Las campañas publicitarias eran una batalla en sí mismas. Cada inauguración, cada rebaja, cada escaparate se convertía en un duelo silencioso por conquistar al consumidor español.
A finales de los años 70 y principios de los 80, Galerías Preciados comenzó a tambalearse. La expansión acelerada, una gestión financiera arriesgada y los cambios en el modelo de consumo provocaron graves problemas económicos.
En 1981, fue comprada por Rumasa, el imperio empresarial de José María Ruiz-Mateos. Pero lejos de resurgir, los problemas se agravaron. En 1983, tras la expropiación de Rumasa por el gobierno de Felipe González, Galerías pasó a ser propiedad del Estado, acumulando deudas millonarias.
Finalmente, en julio de 1995, El Corte Inglés absorbió Galerías Preciados, cerrando así un capítulo crucial del comercio español.
Hoy, en julio de 2025, se cumplen 30 años exactos de aquel cierre. Tres décadas desde que se apagaron sus luces por última vez.
Hoy en día, los edificios que una vez albergaron Galerías han sido reconvertidos: algunos siguen siendo centros comerciales bajo nuevas marcas; otros, oficinas, hoteles o simplemente recuerdos.
Pero su huella sigue viva en la memoria de quienes vivieron aquellos años: los que se probaban su primer traje en sus probadores, los que compraban discos en la sección de música o los que se perdían entre juguetes en Navidad.
Galerías Preciados desapareció, sí, pero su historia forma parte del ADN comercial y social de la España moderna. Fue testigo de un país que se transformaba, que salía del gris y comenzaba a mirar escaparates con ilusión.
Érase una vez… un lugar donde la vida cotidiana y la historia se cruzaban entre mostradores, anuncios y escaleras mecánicas. Y aunque ya no exista, su recuerdo sigue presente, como un eco de otros tiempos.



