Cuando el Muro de Berlín cayó la noche del 9 de noviembre de 1989, el mundo entero contuvo la respiración. Se abría una grieta —literal y simbólica— en uno de los escenarios más tensos de la Guerra Fría. Pero, curiosamente, aquella sacudida histórica no solo estremeció a Europa: llegó hasta las islas Canarias y germinó en una de las canciones más significativas de comienzos de los noventa: “Berlín 90”, incluida en el álbum Rap a duras penas de Taller Canario de Canción, con la participación especial de Luis Morera.
Este tema, que hoy vuelve a escucharse con un estremecimiento particular, puso voz desde Canarias a un acontecimiento mundial que redefinió fronteras, esperanzas y discursos.
“Berlín 90” nace en un momento de enorme intensidad política y emocional. La caída del muro no era solo una noticia: era el derrumbe de un sistema de pensamiento, el final del telón de acero, la apertura de una generación a la idea de un mundo menos dividido.
Taller Canario —entonces formado por Andrés Molina, Rogelio Botanz y Pedro Guerra— llevaba ya años explorando una canción social que mezclaba identidad isleña, sensibilidad latinoamericana y mirada internacional. Su música nunca fue insular en el sentido estrecho: siempre transitó con naturalidad entre causas, territorios y pueblos.
La colaboración con Luis Morera, una de las voces más reconocibles de la cultura canaria (y alma de Taburiente), dio a la canción un carácter todavía más humanista y trascendente.
El tema se grabó en La Laguna como parte de Rap a duras penas (1991), un disco que supuso una evolución sonora del grupo hacia arreglos más contemporáneos. Mientras se preparaban los temas, la atmósfera global aún vibraba con las imágenes de Berlín: jóvenes celebrando, familias reencontrándose, el hormigón cayendo a mazazos.
En ese contexto emocional surgió “Berlín 90”.
La canción no es un simple relato: es una lectura poética de lo que significa derribar un muro. La letra no se agota en el acontecimiento histórico concreto: lo trasciende, lo convierte en símbolo.
El muro es Berlín…
pero también cualquier frontera impuesta por el miedo, la ideología, la desigualdad o la distancia.
La caída del Muro de Berlín se convirtió rápidamente en una metáfora universal. Y ahí es donde Taller Canario encontró el punto exacto: más que cantar Alemania, cantaron al ser humano.
“Berlín 90” no es una canción de geopolítica; es una alegoría de la libertad, del encuentro, del derribo de las barreras que nos separan aunque no estén hechas de cemento.
Al escucharla, se percibe una mezcla de emoción contenida, reflexión histórica y una vibración esperanzadora.
Es una canción que “mira lejos”: desde Canarias hacia Europa, desde Europa hacia cualquier lugar donde aún exista un muro, físico o invisible.
La presencia de Luis Morera eleva la canción a un plano casi ceremonial. Su voz —que siempre ha tenido algo telúrico, algo de tierra y mito— convierte la historia en un relato emocional. Morera no canta el muro: lo siente. Lo vuelve humano.
Ese contraste entre la mirada crítica de Taller Canario y el lirismo profundo de Morera construye una pieza musical que es, al mismo tiempo:
- Crónica histórica
- Poema social
- Reflexión sobre la libertad
- Canto a la unión y a la esperanza
Esa mezcla peculiar explica por qué “Berlín 90” ha envejecido tan bien.
Hoy, más de tres décadas después, seguimos levantando muros: fronterizos, culturales, económicos, digitales, emocionales. La canción funciona como recordatorio de que todo muro es artificial y, por tanto, derribable.
“Berlín 90” nos devuelve a una idea poderosa:
que la historia cambia cuando las personas se reconocen, se abrazan y reclaman libertad.
Desde Canarias —un territorio insular que siempre ha vivido entre fronteras simbólicas— la canción adquiere un matiz aún más profundo. Es un recordatorio de que las islas también forman parte de la historia global y que la música puede tender puentes entre lugares aparentemente alejados.
El lector de Página13.es, especialmente el más joven, quizá no vivió aquel noviembre del 89. Recuperar esta canción en 2025 es una forma de acercar un momento clave de la historia europea a través de la sensibilidad creativa canaria.
“Berlín 90” no es nostalgia:
es memoria viva.
Una canción que nos invita a preguntarnos:
- ¿Qué muros seguimos construyendo?
- ¿Cuáles deberíamos derribar?
- ¿Qué significa realmente la libertad?
Taller Canario y Luis Morera respondieron a su tiempo con música.
Quizá nos toca ahora responder al nuestro.



