La Comisión Europea estimó este martes en 14.000 millones de euros el impacto en los precios de la energía que ha tenido el primer mes de guerra en Oriente Próximo, y recomendó una serie de medidas para ahorrar combustible ante la perspectiva de que el conflicto se prolongue, entre ellas fomentar el transporte público y el teletrabajo o limitar el tráfico.
El comisario de Energía, Dan Jorgensen, advirtió de que el impacto del conflicto sobre los mercados energéticos será prolongado y que no se prevé un regreso a la normalidad a corto plazo, pese a que por ahora no se registran problemas inmediatos de suministro en la Unión Europea. “Aunque la paz llegara mañana, no volveríamos a la normalidad en un futuro previsible”, subrayó el comisario, quien insistió en que incluso en ese escenario “seguiría habiendo consecuencias”, ya que la infraestructura energética en la región ha sido dañada por la guerra y continúa deteriorándose.
Los precios del gas y el petróleo han aumentado aproximadamente un 70% y un 60% respectivamente desde el inicio del conflicto, lo que ha impulsado a las autoridades comunitarias a reclamar una reducción inmediata en el consumo energético, especialmente de productos derivados del petróleo.
Las recomendaciones concretas presentadas por Bruselas a los ministros de Energía de los Veintisiete se basan en el plan de diez puntos elaborado por la Agencia Internacional de la Energía. Entre las medidas propuestas figuran el aumento del teletrabajo cuando sea posible, la reducción de los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 km/h, el fomento del transporte público y la alternancia del acceso de coches privados a las carreteras en grandes ciudades según el día, además de evitar los viajes en avión cuando existan alternativas.
Jorgensen expresó reservas sobre la rebaja de impuestos a los carburantes, como la aprobada por España, aunque reconoció que los distintos países tienen circunstancias diferentes y que es necesario ayudar a los grupos más vulnerables. “Es obvio que como estamos en una situación que puede empeorar, en la que es necesaria una reducción de la demanda, animo a los Estados miembros a tenerlo en cuenta cuando adoptan medidas anticrisis”, señaló.
Pese a las tensiones detectadas, el comisario insistió en que resulta “extremadamente importante” actuar con unidad y evitar respuestas descoordinadas, al tiempo que defendió que las medidas que adopten los Estados miembros deben ser “específicas” y “temporales” y no agravar las condiciones de oferta y demanda.
La Comisión también solicitó a los gobiernos que eviten decisiones nacionales que aumenten el consumo de combustibles, restrinjan el libre comercio de productos petrolíferos, o debiliten la actividad de las refinerías europeas, considerando que todas estas acciones pueden repercutir negativamente en la seguridad del suministro y afectar la coherencia del mercado interior.
En cuanto a las perspectivas generales de suministro, Bruselas sostiene que la Unión Europea está bien preparada gracias a la obligación de los Estados miembros de mantener reservas de petróleo y de contar con planes de contingencia, a lo que se suma la liberación de más de 400 millones de barriles de reservas estratégicas coordinada por la Agencia Internacional de la Energía, a la que los Estados miembros contribuyen con alrededor del 20% del volumen total.
En este contexto, el comisario indicó que Bruselas presentará “bastante pronto” un paquete de iniciativas para proteger a familias y empresas, aunque evitó concretar un calendario exacto. “Estamos siguiendo la situación muy de cerca. Seremos flexibles y estaremos preparados para proponer medidas cuando sea necesario”, añadió.
La reunión de ministros europeos se produjo un día después de que los titulares de Finanzas y de Energía de los países del G7 conversaran en otra videoconferencia para analizar la situación energética a raíz del conflicto en el golfo Pérsico. Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido aseguraron en un comunicado conjunto que están dispuestos a adoptar todas las medidas necesarias para preservar la estabilidad y la seguridad del mercado energético.



