El Partido Popular y Vox han cerrado un acuerdo para la constitución de la nueva Mesa de las Cortes de Castilla y León con el objetivo de dotar de estabilidad a la nueva legislatura. El pacto, anunciado este lunes a través de un comunicado conjunto, llega tan solo un día antes de la sesión constitutiva del parlamento autonómico, prevista para el martes 14 de abril.
Un procurador del PP presidirá las Cortes durante toda la legislatura que arranca mañana, tras pactar con Vox un reparto de la Mesa del Legislativo y a expensas del posterior acuerdo sobre la gobernabilidad de la Comunidad. La formación de Santiago Abascal ocupará la Vicepresidencia Primera, al contrario de lo que ocurrió hace cuatro años, cuando el leonés Carlos Pollán fue elegido presidente.
El actual secretario general del PP de Castilla y León, el segoviano Francisco Vázquez, será el nuevo presidente de las Cortes regionales. Su nombramiento supone una apuesta de Alfonso Fernández Mañueco por un perfil de máxima confianza para liderar el Parlamento en una legislatura marcada por la coalición. Vázquez aporta un amplio currículum institucional, habiendo pasado por el Senado y presidido la Diputación de Segovia durante ocho años.
La elección se consumará a partir de las 11:30 horas del martes en la sesión de constitución de las Cortes. El Grupo Parlamentario Popular propondrá además a la actual consejera en funciones de Educación, la soriana Rocío Lucas, como candidata a la Secretaría Primera de la Cámara.
En cuanto a la aritmética que hace posible el acuerdo, la elección del presidente se resolverá previsiblemente en primera votación, gracias a la suma de los 33 procuradores del PP y los 14 de Vox, que alcanzan así la mayoría absoluta necesaria con un total de 47 apoyos. La Vicepresidencia Segunda recaerá previsiblemente en el PSOE, que cuenta con 30 procuradores.
El PP no ostentaba la presidencia de las Cortes desde 2019. Entre ese año y 2022 se la cedió a Ciudadanos, con quienes gobernó en coalición, y en 2022, tras las elecciones, apoyó al candidato de Vox, fruto del pacto autonómico alcanzado entonces.
Ambas formaciones han insistido en el alcance y la solidez del entendimiento. En el comunicado, PP y Vox remarcan que se trata de un acuerdo con “carácter definitivo”, lo que, a su juicio, evidencia la intención de garantizar desde el inicio el buen funcionamiento de la institución parlamentaria y la estabilidad legislativa durante los próximos cuatro años. Sin embargo, el pacto no se agota aquí. Las dos formaciones reconocen que se trata de un “acuerdo firme y duradero en las Cortes como paso previo a la formación de un Ejecutivo autonómico útil y eficaz para todos”.
Desde las filas de Vox, el acuerdo trasciende además el ámbito regional. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, destacó que el pacto demuestra que hay una “nueva sintonía” y afirmó que puede ser el preludio de los acuerdos de gobierno en Castilla y León, Extremadura y Aragón. Según señaló, se ha creado un nuevo marco de diálogo en el que se están intentando restablecer las “confianzas truncadas”.
La oposición, en cambio, ha recibido el acuerdo con escepticismo. El candidato socialista ha ironizado con la “derecha valiente” de Vox, a quien ve “muy fuerte con los débiles, pero muy débil con los fuertes”, en referencia a su negociación con el PP. Para los socialistas, estaba claro cuál iba a ser el desenlace de las conversaciones, con escenas diseñadas para justificar el acuerdo. Desde la bancada del PSOE y los grupos minoritarios, el pacto fue calificado como algo que “perpetúa las políticas de bloques” en la región.
Lo que antes eran contactos discretos toma ahora forma institucional, con el inicio de una legislatura que, si los acuerdos se sostienen, podría extenderse durante cuatro años bajo el signo de la coalición entre las dos formaciones de la derecha española.



