En la actualidad los humanos vivimos de espalda a la naturaleza. El tiempo futuro nos lo dice la AEMET por medio de su web o lo conocemos por los medios de comunicación de masas.
Nuestros antepasados poco a poco fueron descubriendo que la naturaleza les ofrecía “pistas o señales” sobre cómo iba a evolucionar la climatología. La visualización de un fenómeno atmosférico concreto se empezó a interpretar como el preludio de cómo iba a evolucionar el tiempo en un futuro no muy lejano. Solo bastaba esperar para poder comprobar que, si lo que se predijo a partir de una observación, se cumplía en la realidad.
Con el paso de los años esa idea se institucionalizó en una técnica que permite identificar las “pistas o señales” que son preludio del tiempo que va a hacer próximamente. Esa técnica recibe el nombre de “cabañuelas”.
Pudiera parecer que, tras la llegada de los satélites y los barómetros, las cabañuelas iban a caer en el olvido, sepultadas por la ciencia y su método. Sin embargo, éstas siguen vivas en muchas partes del mundo, entre las que se encuentran nuestras islas.
Normalmente se hacen en cada cambio de estación, pero dependiendo del lugar se pueden practican en uno u otro día. Por ejemplo, en la isla de El Hierro las hacen el día 28 de octubre, día de San Simón.
La persona que va a hacer “las cabañuelas” se coloca en un lugar con visibilidad en el día que se haya seleccionado para su practica. Allí observa dirección del viento, las formas de las nubes, el estado de la mar o las aves que pasan.
Mientras se realiza la observación, o un poco después, se va anotando en una plantilla los fenómenos naturales que se están observando. Luego estos signos “se interpretan” y se asocian a un tiempo climático futuro.
Su actual vigencia se le debe al tinerfeño, ya fallecido, Horacio Dorta, cuya forma de adivinación se ha convertido en guía para todos los “cabañuelistas” isleños.

No hace falta señalar que las cabañuelas no tienen ningún tipo de refrendo científico. Es más, el mundo académico la considera una superstición sin ningún tipo de fundamento.
Sin embargo, mi experiencia personal me ha demostrado que solían acertar bastante en sus pronósticos. Digo “solían” porque las personas que en Canarias se dedican a descifrar los signos de la naturaleza coinciden en que el cambio climático está propiciando nuevos fenómenos atmosféricos nunca vistos hasta ahora y que son de muy difícil interpretación. Quizás, con el tiempo, seamos capaces de conocer el tiempo futuro que presagia los efectos de ese cambio climático.
Para saber mas de las cabañuelas: Video de Esencia 21




