Todos los pueblos del mundo han tenido y tienen supersticiones. Las islas Canarias no han estado al margen de este fenómeno, como lo demuestra la obra titulada “Mitos y leyendas: prácticas brujeras, maleficios, santiguados y curanderismo popular en Canarias”, escrita en el año 1955 por Sebastián Jiménez Sánchez.

Como es lógico al ser Sebastián Jiménez Sánchez un hombre de ciencia aprovechó la oportunidad para criticar las creencias supersticiosas del momento, aunque como veremos muchas de ellas siguieron vivas hasta hace muy poco.
En la primera superstición en que se fijó fue en el llamado “mal de ojo”, centrándose sobre todo en su repercusión en los animales. Literalmente escribió: “Poner collar encarnado a las cabras, vacas, corderas, y, en general, a todos aquellos animales cuadrúpedos que ofrezcan al observar notoria vistosidad o estén en estado de preñez avanzada”. A continuación, añade que esa costumbre la tienen “no sólo los rústicos campesinos sino también muchas personas de cierta posición y cultura, con el fin de evitar, dicen, el mal de ojos o maljechos. Esta práctica también la suelen hacer con ciertas plantas muy vistosas.”
El uso del collar o el lazo encarnado sigue vivo y aún hay canarios que se lo ponen a sus niños pequeños para evitar el daño de la fuerza de vista de personas envidiosas.
Como signos de mala suerte futura señaló las siguientes: Tener un cuadro cambado en casa, derramar aceite o sal, encontrarse con aves nocturnas, matar un escarabajo puede hacer perder el trabajo (lo cual en estos tiempos es una desgracia), mirarse en un espejo roto, que nuestro reloj atrase, que revolotee alrededor de uno una mariposa negra, oír aullar a un perro, oír a un gallina cantar como un gallo o soñar con dientes presagia muerte. También es signo de mala suerte que se nos caiga la sal al suelo.
Las supersticiones mas curiosas que recogió estaban relacionadas con las bodas y los augurios para el futuro.
Si en la casa aparecían grillos es que iba a haber una boda cerca. Si al saludarse se produce el cruce de las manos es señal de próxima boda de en uno de los presentes en ese momento. Si se sueña con muerte es que se acerca una boda. El que plantar ruda o romero, no se casará. Si te barren los pies tampoco te vas a casar en un futuro. En este caso algunos verán esos avisos como presagios buenos y otros como malos, según la valoración que tengan en el matrimonio.
Soñar con piojos es que vamos a ganar dinero. Lo mismo ocurre si nos pica la palma de la mano. También daba suerte tocar la joroba de un corcovado. Si nuestro reloj se adelanta es señal de que viene un tiempo de prosperidad. Si sin darnos cuenta nos podemos la ropa al revés es que esperamos regalos. El revoloteo de una mariposa alrededor de una persona, si es pequeña, es que se va a recibir buenas noticias. También derramar el vino y salpicar el pelo presagia alegría futura y encontrar una herradura era ya signo de que la suerte nos iba a sonreír enseguida.
Otro grupo de creencias supersticiosas estaban relacionadas con las visitas: Si se nos cae un dedal al suelo es que alguien va a llegar de sorpresa. Lo mismo ocurría si vemos a un gato limpiándose el hocico con las patas, visita; si se lava hocico y cabeza, doble visitas. Una superstición que siempre me ha resultado muy curiosa es creer que contar estrellas hace que nos salgan verrugas
Sebastián Jiménez Sánchez publicó su trabajo en pleno nacional catolicismo. El sexo, en ese momento, solo podía servir para dar hijos a la patria y no se podía practicar por vicio. Por esa razón se debía hacer de una determinada forma si se quería tener un hijo varón o una hembra.
Las épocas propicias para que se produzca un embarazo son las de cuarto creciente y cuarto menguante. Si se quiere tener un varón se aconsejaba orientar la cabecera de la cama hacia el mar y realizar la copula durante la pleamar, luna llena, creciente, o a la madrugada.
Si se quería tener una hembra “aconseja el vulgo” según Sebastián Jiménez, entre otras cosas, realizar la cópula durante la bajamar o en los menguantes de luna.
Si alguno de los lectores pone en practica estas últimas creencias lo invitamos a que nos digan si se cumplió o no el presagio de nuestros abuelos y abuelas.
Enlace al libro: https://mdc.ulpgc.es/s/mdcte/item/238385




