Cuenta una leyenda lanzaroteña que antes de la conquista europea de la isla arribó a ella un barco al mando del cual se encontraba Martín Ruiz de Avendaño. Por aquel entonces Lanzarote era gobernaba por Zonzamas, junto a su esposa Fayna.
El castellano fue bien recibido por los indígenas canarios e incluso Avendaño se alojó durante la estancia en la isla en la morada de Zonzamas.
A los nueve meses del abandona de la isla por los visitantes Fayna dio a luz a una niña de tez muy blanca y de pelo rubio a la que sus padres llamaron Ico. Debido al color de su piel empezaron a circular rumores que ponían en duda la paternidad de Zonzamas.
Sus padres se mantuvieron ajenos a esos rumores y encomendaron el cuidado de la niña a una nodriza o niñera llamada Uga, nombre que ha quedado inmortalizado en la toponimia de Lanzarote.
Junto a ella Ico creció feliz ajena al protagonismo que le esperaba en la historia de la isla. Fueron pasando los años y Zonzamas y Fayna murieron. Entonces asumió el gobierno de la isla Timanfaya.
Timafaya fue capturado por los europeos y alejado de la isla, por lo que ante el vacío de poder asume el liderazgo Guanareme, esposo de Ico.
A la muerte de este debía ejercer el gobierno de Lanzarote un hijo suyo, Guadarfía. Los nobles de la isla deciden que este no es digno de ocupar ese puesto ya que su madre, la princesa Ico, no era hija realmente de Zonzamas.
Para aclarar esa duda se somete a Ico a la llamada “prueba del humo”.
“La prueba del humo” se realizaba para saber si una persona era noble o no. En este caso se decidió encerrar a Ico en una cueva junto a tres mujeres no nobles. Luego el lugar se llenó de humo. Según sus creencias solo lograría sobrevivir a la asfixia una persona cuya sangre fuera noble. Una vez realizada la prueba la única que logró salir viva fue Ico, por lo que se acabaron todas las habladurías y se le reconoció como mujer noble.
Según la leyenda lo hizo gracias a una estratagema. Uga le facilitó una esponja marina empapada en agua dulce que usó como mascarilla para poder respirar.
Llegados a este punto surge la duda sobre si este relato es solo una leyenda o si por el contrario tiene alguna base histórica.
El personaje de la Princesa Ico aparece recogida por Juan de Abreu y Galindo en el año 1632. En el 1957 el historiador Juan Álvarez Delgado publicó un interesante trabajo que da verosimilitud a la leyenda en base a la precisión del relato, que pudo ser recogido de algún castellano residente en la Isla. Además, aparece en ella una tradición beréber, la de la “hospitalidad del lecho”.
Esa tradición permite que los visitantes que son recibidos por una familia puedan tener relaciones sexuales con “la mujer de la casa”, cosa que pudo ocurrir con la visita a la vivienda de Zonzamas de Martín Ruiz. En base a ello no serán extraño que Ico no fuera hija de Zonzamas, pero si estaba legitimada por la tradición para ser considerada como tal.
Sea como sea hoy por hoy la leyenda de la Princesa Ico es una de las mas comentadas en la Isla de Lanzarote y en toda Canarias.



