Un equipo internacional de científicos ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences el hallazgo de las herramientas de madera más antiguas jamás encontradas: dos artefactos de hace aproximadamente 430.000 años recuperados en el yacimiento de Marathousa 1, en la cuenca de Megalópolis, en el Peloponeso griego. Su excepcional conservación se debe a que quedaron enterrados rápidamente en el lodo de un antiguo lago.
Uno de los objetos es un trozo de madera de aliso, similar a un palo, con claras señales de procesamiento que sugieren que se usaba para excavar o descortezar árboles. El segundo, fabricado en madera de sauce o álamo y apto para sostener con la mano, podría haber servido para tallar herramientas de piedra, un tipo de utensilio nunca documentado hasta ahora. La investigación fue codirigida por la paleoantropóloga Katerina Harvati, de la Universidad de Tubinga, y la doctora Annemieke Milks, de la Universidad de Reading, con financiación del Consejo Europeo de Investigación. El hallazgo supera en 40.000 años los registros previos procedentes de yacimientos en Alemania, el Reino Unido, China y Zambia.
Este descubrimiento obliga a repensar el papel que la madera jugó en la evolución humana. Al ser un material perecedero, rara vez sobrevive en el registro arqueológico, lo que había llevado a los científicos a subestimar su importancia. La evidencia de Marathousa 1 sugiere que los homínidos del Pleistoceno Medio, posiblemente parientes del Homo heidelbergensis o los primeros neandertales, ya utilizaban tecnología vegetal de forma sistemática mucho antes de lo que se creía.




