El escritor Benito Pérez Galdós pudo convertirse en el primer canario en ganar el prestigioso Premio Nobel de Literatura. La primera nominación al Nobel que recibió Galdós fue en año 1912. La solicitud llegó a la Academia Sueca firmada por medio millar de intelectuales que consideraban que en ese momento que el canario era el mejor escritor vivo, por lo que se merecía el premio del Nobel de literatura. Todo indica que la propuesta fue muy bien recibida por los suecos, ya que la fama de Galdós había superado las fronteras españolas. Entre los firmantes estaban Jacinto Benavente, Santiago Ramón y Cajal y José Echegaray.

Una vez que llegó a España la noticia de la propuesta y el rumor de que los suecos estaban por la labor de reconocer la obra de Galdós los conservadores españoles, capitaneados por militares y religiosos, se movilizaron. Toda valía para intentar evitar que el premio fuera para él.
Empezaron a enviar miles de cartas y telegramas a la Academia Sueca pidiendo que no se le concediera el premio, ya que este no lo merecía.
Para ellos Galdós representaba tres grandes cosas contrarias a la España de ese momento. Nuestro paisano era republicano, anticlerical, liberal y además estaba a favor de la educación laica basada en la ciencia. Para intentar que las cartas y telegramas no parecieran lo que era, una campaña en su contra, alegaron que el premio se le debía conceder a Marcelino Menéndez Pelayo, un escritor contrario al liberalismo. Para liarla más y poner en un aprieto a Benito Pérez Galdós resultó que Marcelino Menéndez era un buen amigo de Galdós, lo que en teoría hacía que este se viera obligado a no ir contra de esa designación por motivos personales. Al final podemos decir que en la Academia se hicieron “los suecos” y para evitar problemas con España optaron por no conceder el premio a Galdós.

En el año 1913 se intentó de nuevo convencer a la Academia Sueca de la idoneidad de Galdós para recibir el Nobel y otra vez se puso en marcha la maquinaria conservadora y se volvió a enviar miles de cartas y telegramas desde España a Oslo criticando la obra de Galdós. Los suecos intentaron de nuevo quedar al margen de guerras políticas y decidieron dar el premio a Ravindranath Tagore. En el año 1814 no se concedió el premio Nobel por el inicio de la I Guerra Mundial. Al año siguiente volvió a sonar por ultima vez el nombre de Galdós como candidato al Nobel, pero tampoco se lo dieron.
Por si eso fuera poco también se intentó impedir que accediera a la Real Academia Española. Cuando se valoraba su nombre otra vez los conservadores volvían a la carga contra él. Al final consiguió leer el discurso de ingreso el 7 de febrero de 1897.
Los ideales de Benito Pérez Galdós frenaron sus posibilidades de ganar el Nobel, pero su calidad literaria hizo que entrara por la puerta grande de las letras en lengua castellana.




