El Banco de Japón ha mantenido este martes el tipo de interés interbancario en torno al 0,75%, con una votación de 6 a 3 a favor de no actuar. Tres miembros de la junta propusieron elevar la tasa al 1%, lo que refleja la mayor división interna desde enero de 2016. La decisión llega marcada por la incertidumbre geopolítica: el conflicto en Oriente Medio presiona al alza los precios de la energía en una economía como la japonesa, profundamente dependiente de las importaciones de petróleo y gas.
El Banco de Japón ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento y al alza las de inflación, y ha advertido de que es probable que el crecimiento de Japón se desacelere en el año fiscal 2026 como consecuencia del impacto sobre empresas y hogares del previsible aumento de los precios del petróleo. La previsión del IPC subyacente para el ejercicio fiscal 2026 se ha revisado hasta el 2,8%, frente al 1,9% de enero.
La cuestión clave ahora es si el Banco de Japón actuará en junio o esperará a tener pruebas más claras de que la inflación se está extendiendo más allá del sector energético. Una encuesta de Reuters realizada antes de la reunión reveló que el 65% de los economistas espera que el tipo de interés alcance el 1,00% a finales de junio. El gobernador Kazuo Ueda compareció esta tarde ante los medios para subrayar que la situación podría deteriorarse según la escala y duración del conflicto en la región. Los mercados europeos ya acusaron el impacto: el Ibex 35 encadenó su tercera sesión consecutiva en rojo, cediendo un 0,5% hasta los 18.080 puntos, lastrado por la banca e Inditex.




