Emiratos Árabes Unidos abandonará la OPEP —una organización con décadas de antigüedad que agrupa a los principales exportadores de petróleo del mundo—, lo que provocará una conmoción cuyas repercusiones se sentirán en los mercados petroleros globales en un momento de turbulencia sin precedentes causada por la guerra en Irán. La decisión se extiende también a la OPEP+, el grupo más amplio que incluye a Rusia, y entrará en vigor este viernes 1 de mayo.
La retirada llega en un momento en que la producción de la OPEP se redujo en marzo casi 8 millones de barriles diarios, un 27,5% menos que en febrero, debido a la guerra con Irán y al bloqueo del Estrecho de Ormuz. Emiratos bombea en torno a 4,2 millones de barriles diarios y aspira a superar los 5 millones antes de que termine la década; la cuota que la OPEP le asignaba se había convertido en una camisa de fuerza, con Abu Dabi chocando con Riad por el reparto interno durante meses.
La salida de EAU reducirá el control de la OPEP sobre el suministro mundial, pasando de aproximadamente un 30% a un 26%. La decisión no necesariamente tendrá efectos inmediatos en los mercados, dado que los suministros mundiales están fuertemente restringidos por el cierre del Estrecho de Ormuz, vía por la que transita una quinta parte del petróleo mundial. Sin embargo, el impacto a medio plazo puede ser significativo para Europa y para España, que importa cerca del 70% de su crudo. La salida de Emiratos se suma a un historial de tensiones internas y abandonos que han puesto en cuestión la unidad del bloque, como los de Qatar en 2019 y Angola en 2023.




