Dentro del mundo del espionaje internacional es muy conocida la denominada operación GLADIO. En ella, aparentemente, aparecen mencionadas las Islas Canarias.
El nombre correcto de esa operación internacional sería “Stay Behind” (Quedarse atrás). Su nacimiento se produjo tras la firma del denominado Tratado de Bruselas en el año 1948, acuerdo internacional que sería el embrión de la actual OTAN
Sin embargo, se popularizó en todo el mundo con el nombre que se le dio a la parte que se ejecutó en Italia, donde fue conocida como ESPADA, en italiano, GLADIO.

En aquellos tiempos se trabajaba con la hipótesis de una posible invasión soviética de la Europa Occidental, en ese caso “Stay Behind” era una organización clandestina secreta que debía luchar haciendo labores de resistencia al ejército enemigo, al estilo de la realizada por los partisanos con los nazis. Para cumplir este objetivo se crearon depósito de armas, lugares secretos con estaciones de comunicación y se entrenó a voluntarios en actividades de sabotaje.
El problema surgió cuando se ampliaron sus operaciones para intentar evitar que los partidos comunistas llegaran al poder de forma democrática en Europa. Para conseguir esta finalidad impura se realizaron escuchas ilegales, intervenciones de comunicación sin garantía judicial y otras muchas ilegalidades.
Hasta la década de los años 90 del siglo pasado, la existencia de la operación fue denunciada por el colectivo de gente a la que se le otorga el calificativo de “conspiranoicos”. Sin embargo, en agosto de 1990 el por entonces primer ministro italiano Andreotti reconoció públicamente su existencia. Al poco tiempo el Secretario General de la OTAN, el General Manfred Werner ratificó lo dicho por el primer ministro italiano.
Una vez que se destapó la existencia de Gladio el Parlamento Europeo y condenó la existencia de la red e invitó a los estados miembros a investigar en su territorio sus actividades. Pero solo lo hicieron Italia, Suiza y Bélgica.
La posible conexión con Canarias fue mencionada por dos agentes secretos: el italiano Alberto Bolo, ex coronel de ejército italiano, y André Moyen, agente secreto de Bélgica.
Estos defendían que Canarias jugó un importante papel en Gladio entre el año 1966 y 1970, periodo en que existía miedo por el movimiento nacionalista que se estaba generando en las islas.

Aquí, según ellos, se entrenó a militantes de la organización en el campo de tiro de La Isleta, en una zona próxima a Tejeda en Gran Canaria y en la estación espacial de Maspalomas, por aquel entonces vinculada a la NASA.
En n el año 1990 Narcís Serra, entonces ministro de Defensa, reconoció la conexión con Gladio de los servicios secretos españoles, pero solo de forma accidental y leve. Según él, se asistió a alguna reunión, pero nunca se estuvo dentro de su aparato coordinador.
La conclusión oficial y periodística a la que se llegó era que no fue posible que ocurriera lo que habían dicho los agentes. La principal razón es que en la Estación de la NASA había numeroso público civil que, de haber habido los ejercicios que dicen los espías, se hubieran dado cuenta de los mismos. Lo mismo decían de otros lugares, como la mención de Tejeda. En aquellos tiempos ya nuestras islas eran un destino visitado por muchos turistas y hubiera sido difícil esconder actividades de preparación militar.
A pesar de ello aún hay gente que otorga veracidad a las palabras de Alberto Bolo y André Moyen.




