El canciller cubano, Bruno Rodríguez, redobló sus críticas hacia Washington al denunciar que la política energética del gobierno de Donald Trump no solo afecta a Cuba de forma directa, sino que presiona y coacciona a terceros países y empresas que pretenden mantener relaciones comerciales con la isla. Sus declaraciones se producen en uno de los momentos más tensos de la crisis que sacude a la nación caribeña desde comienzos de año.
Rodríguez publicó en sus redes sociales que el cerco energético impuesto por Washington internacionaliza el bloqueo y demuestra que no se trata de una cuestión bilateral, pues intimida, presiona y extorsiona a quienes comercian soberanamente con Cuba. El jefe de la diplomacia cubana subrayó además que todo país tiene derecho a exportar combustible a Cuba y a desarrollar relaciones comerciales sin la interferencia de una potencia ajena.
Trump afirmó que su gobierno puede centrarse en Cuba una vez que resuelva la guerra contra Irán, describiendo a Cuba como una nación en colapso y avanzando que es posible que Washington haga una parada en la isla una vez concluido ese conflicto. Rodríguez calificó esas palabras de contradictorias con la postura que la Casa Blanca mantiene en público respecto a los envíos puntuales de petróleo.
Marco Rubio negó la existencia de un bloqueo naval y sostuvo que Cuba carece de petróleo y combustible porque pretende obtenerlos gratis, algo que ningún país hace de manera habitual salvo cuando la Unión Soviética o el gobierno de Maduro los subvencionaban.
La crisis energética que atraviesa la isla lleva meses agravándose. El 29 de enero de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva para bloquear la ayuda energética hacia Cuba como parte de una estrategia de presión sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel, buscando restringir el combustible y el apoyo logístico proveniente de terceros países. La medida se intensificó tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, que había sido uno de los principales suministradores de petróleo a la isla.
Rusia ha emergido como el único aliado dispuesto a asumir el riesgo político y logístico de abastecer a Cuba. El petrolero ruso Universal, que navega por el Atlántico Norte rumbo al Caribe a unos 15 días de Cuba, podría ser el segundo tanquero prometido por Moscú como ayuda humanitaria para paliar los efectos del bloqueo energético, aunque la nave no tiene un destino final declarado. Según el experto cubano Jorge Piñón, investigador del Instituto de la Energía de la Universidad de Texas, por su perfil tiene una alta probabilidad de que su destino sea Cuba. El Universal pertenece a la naviera rusa Sovcomflot, la misma compañía del Anatoly Kolodkin, el buque que a finales de marzo transportó el primer gran cargamento de crudo ruso a la isla en casi tres meses.
La flota cubana de tanqueros lleva tres meses prácticamente inmóvil. El experto Piñón explicó que estos barcos están paralizados tanto por el riesgo de ser confiscados por Estados Unidos como por la falta de divisas de La Habana para importar combustible, y se encuentran en su mayoría atracados en las bahías de Matanzas y Cienfuegos.
La decisión de Trump de impedir la entrada de petróleo durante los últimos meses está afectando al sistema sanitario y educativo de la isla, así como al suministro de agua potable. La economía cubana se ha contraído un 15% entre 2020 y 2025, y el bloqueo petrolero ha venido a agravar una crisis estructural que la isla viene padeciendo desde hace más de seis años.
A la presión energética se añade la ofensiva diplomática contra los ingresos en divisas de Cuba. El envío de brigadas médicas al extranjero constituye la principal fuente de ingresos del gobierno cubano, con 7.000 millones de dólares en 2025, pero en los últimos meses Guatemala, Honduras, Jamaica y Guyana han finalizado sus acuerdos de cooperación sanitaria con La Habana, algunos con más de 25 años de vigencia. Washington, según Rodríguez, está detrás de esas rescisiones.
La situación convierte a Cuba en uno de los principales focos de tensión geopolítica del momento, con Rusia y Estados Unidos maniobrando en el tablero caribeño mientras la población de la isla soporta apagones prolongados, escasez de combustible y una economía al límite de sus posibilidades.



