El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Israel y Líbano han acordado una tregua de diez días, que entró en vigor a medianoche tras unas conversaciones que el mandatario calificó de “excelentes” con el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El anuncio, realizado a través de su red Truth Social, abre un paréntesis en un conflicto que lleva semanas dejando un rastro de destrucción en el sur del Líbano.
Trump destacó que el martes, representantes de ambos países se habían reunido en Washington por primera vez en 34 años, bajo la supervisión del secretario de Estado, Marco Rubio, encuentro que allanó el camino para el acuerdo alcanzado apenas dos días después.
Tras anunciar la tregua, el presidente estadounidense fue un paso más allá y adelantó que invitará a Netanyahu y a Aoun a la Casa Blanca para lo que serían las primeras conversaciones significativas entre ambos países desde 1983, aunque sin concretar por el momento una fecha para el encuentro.
La gestión diplomática ha sido encomendada a los más altos responsables de la administración. Trump instruyó al vicepresidente JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, para que trabajen con Israel y Líbano en la construcción de una arquitectura de paz a largo plazo.
La posición de los distintos actores del conflicto no es, sin embargo, uniforme. Netanyahu confirmó la tregua temporal, pero condicionó cualquier acuerdo de paz definitivo al desmantelamiento total de Hezbollah, y advirtió que las operaciones militares continuarán mientras se negocia, asegurando que las fuerzas israelíes están a punto de superar la resistencia en la ciudad estratégica de Bint Jbeil, un enclave clave del grupo chií en el sur libanés.
Por su parte, Hezbollah rechazó cualquier acuerdo que permita la libre circulación de tropas israelíes en territorio libanés y defendió el derecho de Líbano a resistir mientras exista presencia militar extranjera. Trump, no obstante, aseguró más tarde que el pacto sí incluye al grupo islamista.
El presidente libanés, Aoun, celebró el acuerdo, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo acogió con alivio, y la Alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, confió en que la tregua contribuya a abrir negociaciones hacia una paz duradera. Teherán también se sumó a las reacciones positivas: el portavoz del ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, dio la bienvenida al cese de hostilidades y subrayó que la medida ya formaba parte del acuerdo original entre Irán y Estados Unidos, mediado por Pakistán.
La tensión entre Israel y el Líbano amenazaba con hacer tambalear el frágil alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que concluirá el próximo 22 de abril, mientras se esperan nuevas conversaciones de paz en Pakistán. El conflicto ha tenido además consecuencias económicas globales: la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circulaba el 20% del petróleo mundial, ha afectado a los mercados internacionales de energía.
El coste humano es devastador. La cifra de muertos en Líbano por los ataques israelíes de las últimas seis semanas asciende ya a 2.196, entre ellos 172 niños, y la de heridos a 7.185, de los que 661 son también menores, según datos del centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública libanés.
Trump advirtió que, si fracasan las negociaciones, los enfrentamientos podrían reanudarse, remarcando que la ventana para el acuerdo permanece abierta únicamente hasta el final del alto el fuego actual. El presidente estadounidense, que presentó el pacto como un logro personal de su diplomacia, afirmó que ha sido un honor resolver nueve guerras en todo el mundo, y que esta sería la décima.



