Tras dos días de paros que han dejado un reguero de cancelaciones y miles de pasajeros varados, el sindicato de pilotos Vereinigung Cockpit ha anunciado una nueva ronda de huelgas para el jueves y el viernes de esta semana, prolongando así la tensión que golpea al Grupo Lufthansa desde hace más de una semana.
El primer día del paro en curso, el lunes 13 de abril, el presidente del sindicato, Andreas Pinheiro, confirmó que ya se habían cancelado más de 700 vuelos entre Lufthansa, Lufthansa Cargo, CityLine y Eurowings. La medida ha reducido drásticamente la operatividad de la aerolínea insignia alemana, que ha mantenido únicamente un tercio de su programación de corto alcance y el 50% de sus rutas de largo radio.
La raíz del conflicto reside en el bloqueo de las negociaciones sobre las pensiones complementarias de jubilación. Según el sindicato, ni Lufthansa ni Lufthansa Cargo han presentado una oferta para un plan de pensiones de empresa, Lufthansa CityLine no habría puesto sobre la mesa una propuesta viable para un nuevo convenio colectivo retributivo, y la oferta de Eurowings sobre previsión social empresarial sería tan baja que apenas merece esa denominación. Pinheiro subrayó que el sindicato optó deliberadamente por no ir a la huelga durante las vacaciones de Semana Santa para facilitar el diálogo, pero que en ese periodo no llegaron ofertas serias ni una disposición negociadora apreciable.
Desde la dirección de Lufthansa, las respuestas han sido escasas en voluntad de acuerdo y contundentes en el diagnóstico del daño. El miembro de la junta ejecutiva Michael Niggemann advirtió que cada día de huelga debilita a la aerolínea, aunque los directivos adelantaron que no cambiarían su postura. La compañía ha calificado las medidas de presión de desproporcionadas.
El sindicato de personal de cabina UFO ha convocado una huelga que afectará a todos los vuelos de Lufthansa CityLine desde aeropuertos de toda Alemania entre el miércoles y el jueves, en medio del conflicto laboral que mantiene con la dirección, que incluye reclamaciones de un plan social y mayor protección laboral en un momento en que el grupo busca reducir costes y el tamaño de la filial. Esto significa que, coincidiendo con la nueva ronda de huelgas de pilotos anunciada para el jueves, el viajero podría enfrentarse a un paro simultáneo de dos colectivos distintos dentro del mismo grupo.
Según estimaciones de asociaciones aeroportuarias, el número total de pasajeros afectados por esta serie de protestas en abril de 2026 ya supera los 150.000. Los aeropuertos de Fráncfort y Múnich, los dos grandes centros de conexión alemanes, acumulan la mayor parte de las cancelaciones.
Para los viajeros afectados, Lufthansa ha activado medidas de contingencia. Los pasajeros con billetes emitidos hasta el 11 de abril para volar entre el lunes 13 y el martes 14 de abril pueden cambiar gratuitamente su reserva por otro vuelo del Grupo Lufthansa hasta el 21 de abril, o solicitar el canje por un billete de tren de Deutsche Bahn si no hay alternativas aéreas disponibles. Asimismo, la normativa europea ampara a los afectados: Lufthansa está obligada a indemnizar con hasta 600 euros a los pasajeros cuyo vuelo haya sido cancelado o haya llegado a destino con más de tres horas de retraso, con cantidades que oscilan entre los 250 y los 600 euros según la distancia del trayecto.
En la huelga no se han visto afectados los vuelos con destino a Arabia Saudí, Azerbaiyán, Baréin, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán y Yemen, debido a la situación generada por la guerra en Irán. Las filiales SWISS, Austrian Airlines, Brussels Airlines y Air Dolomiti operan con normalidad.
La semana que viene pinta tormentosa para uno de los mayores grupos de aviación de Europa. Sin señales de acercamiento entre sindicatos y dirección, y con dos colectivos dispuestos a mantener la presión, el espacio aéreo alemán afronta días de incertidumbre que se extienden ya por la segunda semana consecutiva.



