La urgencia del Gobierno de Canarias por ubicar una central eléctrica flotante —el llamado ‘barco turco’— en el muelle Reina Sofía del Puerto de Las Palmas responde a la necesidad de evitar un cero energético en Gran Canaria, un escenario que las autoridades ya no consideran descartable. Así lo recoge Canarias7 en una información publicada este domingo 27 de abril, que sitúa a la isla como el territorio del archipiélago con mayor riesgo de apagón en este momento.
De los 135 megavatios de déficit que se iban a cubrir con el concurso exprés, los proyectos adjudicados finalmente solo cubren 35, lo que deja un agujero de 100 MW aún sin solución. Ante este escenario, el consejero de Transición Ecológica, Mariano Hernández Zapata, ha ratificado que el proyecto sigue adelante y que el barco constituye la única opción viable actualmente para asegurar el suministro, al aportar 100 megavatios de emergencia que contribuirían a paliar el déficit energético existente. El buque en cuestión pertenece al grupo turco Karadeniz Holding y se trata de un Powership de la clase Shark, con seis chimeneas y capacidad para ser operado por 60 tripulantes.
El proyecto, sin embargo, encuentra resistencias. Las patronales del puerto y la propia presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, han rechazado la propuesta al considerar que el recinto está para generar actividad portuaria, no para albergar durante años un buque de 200 metros de eslora que limitaría la operativa del muelle. A las fricciones logísticas se suma la controversia ambiental: el contrato con la empresa turca sería inicialmente de tres años, con prórrogas anuales, y no existe certeza de cuánto durará la emergencia energética, con estimaciones que van de tres a cinco años en el mejor de los casos. Desde el sector de la ingeniería, voces críticas advierten de que el barco, una vez instalado, podría convertirse en una solución permanente y no temporal, agravando además el problema de contaminación en la bahía de Las Palmas.




