El Mencey Taoro II era un barco de recreo de 6 metros de eslora. Lo último que se sabe de él es que el 22 de julio de 2006 a las cinco de la mañana zarpó del muelle del Puerto de Santa Cruz hacia la Gomera con tres tripulantes: Luis González, Pedro Santos y Antonio de la Cova.
Ese día, a las 11:30 de la mañana, Antonio de la Cova, se puso en contacto telefónico con su familia frente a Valle Gran Rey. Después de esa hora no se volvió a mantener contactar con ninguno de los tres tripulantes.
El domingo 23, sobre las 21 horas, Salvamento Canario ordenó a la Radio Costera de Tenerife Radio realizar una llamada por el canal 16 de VHF al Mencey Taoro II.
Esa misma noche, siendo las 22:00 horas, y al ver que los desaparecidos no regresaban, la familia lo pusieron en conocimiento de los Servicios de emergencia 112.
Pocas horas después, a las 01:10 ya del lunes 24, Salvamento Canario ordena a la ya mencionada Radio Costera de Tenerife que emita un mensaje de Urgencias, tras intentar en diversas ocasiones contactar con el Mencey Taoro II, sin resultado alguno.

Tras ese día pasó un año entero sin noticias del barco hasta que el viernes 27 de julio de 2007 a las 22:45 horas un mercante llamado ICE RUNNER de bandera de las Islas Caimán encontró al MENCEY TAORO II semisumergido y con algunos chalecos salvavidas alrededor, lo que en un primer momento hizo pensar a la tripulación del ICE RUNNER que el naufragio había sido reciente, ignoraban que el MENCEY hacía ya un año que había sido dado por desaparecido.
El encuentro había tenido lugar a mil millas de Miami y a unas dos mil millas al oeste de las Islas Canarias, al parecer sobre la posición 28º24’N–52º21’W en el Mar de los Sargazos.
En su interior había 5 chalecos salvavidas para adultos. También se encontraron los documentos de identificación de dos personas, uno pertenecía a Don Antonio de la Cova, y el otro a su padre, que era el titular de la embarcación. No se constató la existencia de bengalas a bordo ni ningún otro objeto digno de referencia.
El examen del barco arroja la siguiente información:
El MENCEY TAORO II había estado efectivamente semisumergido durante algún tiempo a juzgar por la presencia de pequeños moluscos por todas partes, pero también saltaba a la vista que había estado mucho tiempo en estado de flotabilidad y estabilidad normales, pues las marcas de óxido de diferentes metales tenían una dirección descendente. No mostraba signos de violencia, aunque una de las aletas de la hélice se hallaba levemente doblada y en el interior se halló mucho óxido. También se verificó que la embarcación tenía su timón roto.
En Su interior se encontraron los cinco chalecos salvavidas, enseres de pesca, tabaco, algunos medicamentos y una caja de herramientas.
Llamó la atención el hecho de que el motor no tenía la carcasa protectora, lo cual en principio podía significar que alguien debió quitarla, inspirando así la posibilidad de una avería.
Quizá pudo haber sucedido que se averiara al mismo tiempo la batería y el motor, por eso no pudieron dar aviso de la situación y circunstancia.
Por último, se podía apreciar en la banda una rozadura con rastros de pintura roja y amarilla, indicando la posibilidad de una colisión por alcance, lo que fomentó teorías y sobre su secuestro y posterior abandono.
En definitiva, nada concluyente. Lo único cierto es que al día de hoy no se ha sabido nada más de sus tripulantes.



