Isabel Díaz Ayuso le dio un repaso al sátrapa de Sánchez en Horizonte (La 4), lo ridiculizó y lo desenmascaró. Los tipos como Sánchez temen a mujeres inteligentes, como Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo. Yo creo que Sánchez es un cadáver político, aunque para eso el PSOE tiene que reaccionar. Sabe que va a perder las elecciones, pero quiere hacerse fuerte en su partido y hacerle la vida imposible al futuro Gobierno de Feijóo, incendiando la calle. Esta es la última teoría que se maneja. Ayuso le ha plantado cara al yerno de Sabiniano, el de las saunas gay, al marido de la presunta delincuente Begoña Gómez. Sánchez, además de malo, perverso y ruin, es un enfermo de egolatría y un sicópata. Le da igual destruir España con tal de él seguir en La Moncloa. Le lo mismo incendiar la calle, dividir a los españoles, premiar a sus secuaces con dinero público y alimentar generosamente a una corte de ministros pelotas que le siguen como corderos. Ayuso dio una lección de democracia, de libertad. Una especie de soplo de aire fresco entre tanta maldad, tanta corrupción y tanto caradura irredento. Tiene 47 años y está llamada a convertirse en una de las grandes políticas al servicio de la sociedad española. Es honrada, inteligente y capaz y no tiene miedo. La han perseguido, insultado e incluso amenazado de muerte en la concentración de la extrema izquierda de la Puerta del Sol, una acampada alentada por Sánchez y por su Gobierno corrupto. Está claro que Sánchez difícilmente va a librarse de una investigación penal, sobre todo por la invasión de Ceuta y por todas las tramas negras del PSOE, desde la cloaca a Ábalos. O sea, le espera un futuro penal complicado. Por eso quiere seguir en el machito a toda costa. Es capaz de cualquier cosa. Y España necesita a gente como Isabel Díaz Ayuso. Y necesita librarse, por supuesto por el camino de las urnas, de sinvergüenzas como el que todavía preside el Gobierno de la nación.



