Díganme ustedes si es normal que en un país del primer mundo, el cuarto en poderío general de la Unión Europa, su presidente siga sentado en la silla gestatoria del Gobierno, un tipo cuyo hermano ha sido condenado por corrupción, cuya esposa tiene ya el culo en el banquillo de los acusados, también por corrupción, un sujeto cuyo suegro le costeaba las campañas electorales a su yerno con dinero procedente de casas de putas de su propiedad, un tirano de aldea que ha colonizado las instituciones, incluidos el Ejército, el Tribunal Constitucional, el Banco de España, el Consejo de Estado y la Policía Nacional, y que le ha metido el miedo en el cuerpo al rey, que no ha podido ir aún de visita a la desgraciada ciudad de Ceuta. Un tipo que es rehén de un sultán moro, que le ha clonado el móvil a él y a varios de sus ministros, un individuo que es incapaz de mandar a la Policía a desalojar una plaza de Madrid, ocupada por la extrema izquierda, que causa daños en el patrimonio, que vandaliza el mobiliario urbano y que va a ser contentada con dos decretos engañosos que no solucionan el verdadero problema de España: la escasez de vivienda. En buena parte esa escasez porque ha entrado más de un millón de personas de manera ilegal, que también quieren un techo. Y el tipo sigue ahí y no convoca elecciones y esa corte de insensatos que le apoya no depone su actitud, a cambio de sustanciosos sueldos políticos. Y la mayoría silenciosa calla, machacada a impuestos. Jamás, desde la guerra civil, se había visto en España, en la España negra, tanta carga de odio y de violencia callejera. Fíjense en Ceuta. Este individuo desatendió las diez llamadas del presidente ceutí y dejó entrar a 80.000 invasores en una frontera europea y española. ¿Esto no va a tener castigo penal? Y vayamos a la Puerta del Sol, donde los insurgentes rompen las cámaras a los reporteros y la Policía Municipal de Madrid les incauta cuchillos, machetes y adoquines arrancados de las calles. Y la Policía Nacional haciendo mutis por el foro. ¿Pero esto qué es? ¿Hasta dónde va a llegar Sánchez? Su cloaca, según ha trascendido, ha amenazado de muerte (han hablado de “eliminarla” con unos narcos extremeños, que han cantado) a la jueza que instruyó el caso de su hermano. ¿Quieren más evidencias para detener a quienes sean responsables de esto y llevarlos ante un juez, sea quienes sean? ¿O acaso no es la cloaca de Santos Cerdán y de Leire, los mayores fans de Sánchez y de los que ahora éste reniega? ¿Ya no se acuerdan de lo de Super Santos Cerdán del joyero Zapatero? Hemos llegado al límite, el país está cortado en pedazos y el odio de las dos Españas enfrentadas es tan evidente que asusta. Y este tipo sigue sentado en el sillón de la Presidencia del Gobierno, convirtiendo a España en una república bananera en Europa y dentro de la OTAN. Ver para creer. Menos mal que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. Europa, mientras tanto, demostrando su gran incapacidad, hace la vista gorda, engullida por su propia burocracia y su endeblez como organización política. Que Dios nos coja confesados.



