La visita del Papa León XIV al Congreso de los Diputados sigue generando reacciones políticas varios días después de su intervención ante las Cortes. La más contundente ha llegado desde Podemos, donde la eurodiputada Irene Montero ha acusado al Pontífice de utilizar la tribuna parlamentaria para «atacar» derechos como el aborto y la eutanasia.
Montero criticó especialmente que el jefe de la Iglesia católica pudiera intervenir en la Cámara Baja y cuestionó que las instituciones españolas le concedieran ese espacio para expresar posiciones contrarias a derechos reconocidos por la legislación española. Según la dirigente de Podemos, el discurso del Papa fue utilizado para cuestionar «derechos democráticamente conquistados», entre ellos la interrupción voluntaria del embarazo.
La crítica no se limitó al contenido del discurso. Montero también cuestionó la propia presencia del Papa en la sede de la soberanía nacional, argumentando que una democracia debe mantener una clara separación entre las instituciones civiles y las religiosas. En términos similares se expresó la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, quien sostuvo que la intervención del Pontífice en el Congreso no debería haberse producido.
Además del debate sobre el aborto, la exministra de Igualdad reprochó a la Iglesia católica sus posiciones respecto al matrimonio igualitario, los derechos de las personas LGTBI y la eutanasia. También volvió a reclamar mayores avances en el reconocimiento y reparación de las víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia.
Las palabras de Montero contrastan con la valoración realizada por otras formaciones políticas. Mientras algunos grupos centraron la atención en los mensajes del Papa sobre migración, solidaridad y acogida, otros respaldaron igualmente sus referencias a la defensa de la vida. Esta diferencia de interpretaciones ha convertido la visita de León XIV en uno de los asuntos de debate político más destacados de la semana.
Durante su estancia en el país, León XIV ha mantenido encuentros con autoridades políticas y religiosas y ha dedicado buena parte de su agenda a la cuestión migratoria, especialmente durante su visita a Canarias, donde ha reclamado una mayor protección de los migrantes y ha afirmado que «la dignidad humana no tiene pasaporte».
El enfrentamiento verbal entre Podemos y el Vaticano refleja una vez más la distancia existente entre la formación morada y la doctrina oficial de la Iglesia en materias relacionadas con los derechos reproductivos y las cuestiones sociales, un debate que ha vuelto al primer plano político tras el histórico discurso del Papa ante el Congreso de los Diputados.




