El impúdico de Sánchez ha sacado a la pista de baile a su imputada mujer, ante el delirio de unos cuantos –más bien pocos— seguidores, en Fuenlabrada. El colmo hubiera sido un reparto de bocadillos de mortadela, a lo Coalición Canaria. Me parece bien que cada cual use la artillería que tiene, pero Begoña la de Sabiniano, el de las saunas gay, no tiene más munición que un viejo Mauser de cuando yo hice la mili. Sánchez está tan desesperado que ha sacado a su mujer del armario de La Moncloa, donde estaba escondida, y la puso a bailar y la besuqueó para hacer campaña. Usa lo que tiene y me parece bien. Otra declaración de amor, como aquella del fin de semana largo, transcurrido el cual el sátrapa decidió volver. Begoña tiene lo que tiene en los juzgados y se va a sentar en el banquillo por mucho que la actual Fiscalía la ampare. No sabremos hasta el 29 de noviembre lo que dirá la próxima Fiscalía, porque ya se sabe que la Fiscalía, a tenor de lo que vemos, es otro brazo del pulpo que es el Gobierno. Se trata de la mayor colonización de las instituciones desde que España es España, incluido el Tribunal Constitucional, convertido en Tribunal de Instancia para enmendarle la plana al Tribunal Supremo. Me da que el besuqueo con Begoña va a servir de poco a Sánchez, que ya no sabe ni qué camiseta ponerse, ni qué abrazos dar. No ha tenido la valentía de volver a Ceuta después de aquel día en que comenzó sus vacaciones dejando en la ciudad española a los 100.000 invasores. Sánchez es resistente, pero cobarde: lo demostró en Paiporta, cuando la dana de Valencia (salió corriendo) y lo demostró en Ceuta, cuando la invasión (también salió corriendo). Dicen que pronto sabremos lo que tiene Marruecos del cobarde que no defendió a España cuando fue agredida por un país enemigo. Dicen que pronto sabremos más cosas de algunos ministros, incluida la pájara, nombrete con el que el presidente bautizó a la ministra de Defensa, ahora su número 2 por Madrid. Sólo repetiré que el desfile del día 12 fue de una pobreza similar a la de una parada militar de un país subdesarrollado. Ni siquiera somos capaces de exhibir nuestro poderío militar. ¿Y los misiles? ¿Y los carros de combate de última generación? Sólo les faltó incorporar un viejo Mauser a la cabra de la Legión, que fue lo más derechito que desfiló en la Castellana. Baile de debutantes con Bego y poco más en el prontuario de Sánchez del fin de semana, elaborado por 700 asesores que pagamos todos para ganarle a la derecha. Aunque el PSOE sea una secta, no es suficiente. Es más bien poco.



